jueves, 12 de febrero de 2015

CAP. 88. CHIARA: Temor.

Rebecca enfermó. Al principio atribuimos sus rabietas al cambio de situación. Los niños lo registran todo aunque nos empeñemos en tratarlos como si fueran tontos.
Gaia y yo nos veíamos prácticamente a diario y algunas veces dormíamos juntas.
La primera vez que hicimos el amor Gaia cerró con pestillo. Rebecca solía entrar en el dormitorio a media noche y Gaia temía que nos viera juntas. Pero Rebecca no apareció esa noche ni las siguientes y ahora creo que de algún modo ella sabSastillas, an recuerdos de Elisa. sus ms de ansiedad y algo que el m pero ella se envog me pedsta que sentía que la puerta estaba cerrada  y no intentó ni siquiera acercarse. Luego vinieron las rabietas, que se transformaban en abrazos extremadamente desesperados, como si pensara que su relación con Gaia estaba en peligro. Temí que me rechazara por eso, pero sucedió todo lo contrario. Comenzó a llamarme a mamá. Lo hizo una mañana en la que vestíamos a sus muñecas. Yo le sonreí y le expliqué que Gaia era su madre, ella replicó que yo también y añadió: Yo tengo dos mamás.
Se lo conté a Gaia que se limitó a explicarme que los niños aceptaban rápidamente los cambios. Yo no estaba tan segura, pero era demasiado joven e inexperta para replicarle, hasta que sentí que Rebecca empeoraba.
Una tarde a la salida de la guardería corrió hacia mSastillas, an recuerdos de Elisa. sus ms de ansiedad y algo que el m pero ella se envog me pedsta que sentí llorando. Tenía la cara manchada de lágrimas y mocos y miraba a su alrededor aterrada. Sentí el golpeteo acelerado de su corazón contra el mío cuando me abrazó.
—¿Qué pasa, cariño?
Apenas lograba hablar y los hipidos exagerados y sus jadeos lograron asustarme. Rebecca era explosiva y dramática, pero esto parecía distinto.
Probé todos los trucos que Gaia y yo solíamos hacer para calmarla cuando se enfurecía. No, no estaba furiosa, estaba asustada, me dije.
La llevé en brazos todo el camino procurando calmarla. Cuando llegué al piso Gaia aún estaba en su estudio y traté de hacerme cargo de la situación. Estaba fuera de sí. Me miraba con los ojos muy abiertos como si el espanto se hubiera apoderado de ella y me pedía que no le gritara. Yo no había alzado la voz, le susurraba al tiempo que le acariciaba la cabeza, pero ella se encogía, asustada, como si en lugar de verme a mí estuviera viendo algo aterrador.
Llamé a Gaia y llamé a un médico de urgencias.
Rebbeca estaba teniendo su primera crisis de ansiedad y algo que el médico bautizó como despersonalización. Grave para una niña tan pequeña. Yo conocía esas palabras. Eran familiares para mí y me traían recuerdos de Elisa.
Rebecca estaba sufriendo un estrés demasiado alto para lo que su sistema nervioso podía soportar. Inmediatamente me sentí la causante de todo aquello.
—Tú no tienes nada que ver —dijo Gaia cuando nos quedamos solas—. Si hasta te llama mamá.
—Sí, pero tal vez ella lo hace por ti. Tal vez, Gaia ella intenta quererme por complacerte. Es algo que le ha sucedido en la escuela. Tengo que hablar con ellos. ¿Dices que salió así de la guardería?
Asentí.
—¿Y no se te ocurrió preguntarle a la maestra?
—La verdad es que no — contesté arrepentida de no haberlo hecho.
—Rebecca es una niña muy transparente —insistió Gaia con el ceño fruncido— . Algo tiene que estar sucediendo en la escuela.
Gaia decidió que hablaría con la profesora encargada. Yo decidía mentalmente que espaciaría  mis visitas a casa de Gaia.
Dos días más tarde Gaia me llamó. Su voz era terrible, estaba asustadísima.
—Chiara, Se trata de Rebecca, ha vuelto a tener otro ataque, pero su corazón no baja de pulsaciones y la han hospitalizado —rompió a llorar—. Se estaba ahogando.
—Voy hacia allá. Dime en qué hospital estáis.
Cogí la furgoneta y conduje hasta Roma, dando vueltas a todas las posibilidades que se me ocurrían. Pero realmente no tenía ni idea de qué era lo que estaba sucediendo.
Encontré a Gaia junto a la cama de Rebecca y la besé.
—Se pondrá bien —dijo acariciando la frente de la pequeña que ahora dormía con una débil sedación.
—Claro.
—He llamado a Sara —dijo.
—Bien.
—Vendrá mañana por la mañana. Lo entiendes, ¿verdad? Ella tiene que saberlo.
—Por supuesto.
—Si quieres puedes quedarte en casa.
—No, prefiero dejaros solas.
Me miró un segundo con los ojos enrojecidos.
—No se trata de nosotras, ¿lo sabes?
—Claro que lo sé, Gaia. No hace falta que me expliques nada.
—Es Rebecca. Ni siquiera sé si a ella le importará verla.
—¿ A quién te refieres? ¿a Sara o a la niña?
— A Sara… bueno, ella tiene otra vida y está bien. No creo que nos eche mucho de menos.
La frase giró en mi cabeza de una forma nada amable para mí. Pensé: Gaia está dolida porque Sara tiene una nueva pareja.
—¿Te molesta?
—¿El qué?
—Que tenga pareja.
—No, en absoluto, pero me doy cuenta de que eso cada vez la aleja más de Rebecca.
Quería añadir que yo podía hacer el papel de Sara, pero me contuve. Los celos hablaban por mí, no la razón. Yo tenía veintitrés años ¿qué sabía sobre niños? ¿qué sabía acerca de lo que era ser madre? Sara era mayor que nosotras. Eso le daba una cierta autoridad. Al menos así pensaba yo entonces, a pesar de que más tarde descubrí que la edad no tiene nada que ver en estas cosas.
—No te preocupes por nada —contesté aguantando mi enfado—. Dime qué quieres que haga y lo haré.
—Que te quedes conmigo.
—Perfecto.
Rebecca mejoró a lo largo de la mañana. Pero el médico nos aconsejó hacerle algunas pruebas que tenían nombres demasiado complicados para una niña tan pequeña. El psicólogo habló con nosotras. Fue casi un interrogatorio en el que desvelamos nuestra intimidad, nuestras costumbres, nuestra homosexualidad. Yo jamás olvidaba que estábamos en Roma y observaba la cara de él con atención. Pero era un profesional bien entrenado y no reveló ni un gesto de censura al escucharnos hablar.
Pasamos la tarde con la niña. Le leímos cuentos y jugamos con lápices de colores que fui a buscar a casa.
Por la noche regresé a nuestra casa mientras Gaia se quedaba en el hospital con Rebecca.
Me acosté en nuestra cama y cerré los ojos. Estaba asustada. Quería a Rebecca, de una forma nueva, sin imitaciones de otra. Amaba a esa niña y no podía soportarque le sucediera algo grave. Nunca había amado de esa forma. No esperaba nada de ella y sin embargo estaba dispuesta a dárselo todo. Me quedé dormida, envuelta en pesadillas en las que Elisa y Rebecca se confundían.
Me despertó el sonido del timbre de la puerta y me di cuenta de que había pasado la noche sobre la cama, vestida, helada de frío.
Caminé descalza y cogí una chaqueta de Gaia que había sobre una silla mientras iba hacia la puerta.
La reconocí inmediatamente. Sara no era fácil de olvidar. Sus ojos eran tan negros que apenas distinguías el iris. Había cambiado poco, pero algo en su aspecto se había dulcificado. Ella abrió los ojos ligeramente y yo le di unos minutos de cortesía para que me pusiera nombre. No podía ocultar su sorpresa.
—¿Chiara? ¿qué haces aquí?
Sonreí.
—Estoy ayudando a Gaia. La verdad es que yo tampoco esperaba verte aquí. Gaia y yo pensamos que irías directamente al hospital.
—No, hemos pasado por el hotel, pero como nuestro avión llegó temprano pensé en pasar a recogerla…
No me pasó desapercibida la frase: “Nuestro avión”. ¿Había venido acompañada?
Seguía de pie en la puerta sin atreverse a entrar.
—Esto sí que es una sorpresa. Vaya si lo es — repitió.
—¿No te lo dijo Gaia?
—Gaia es muy reservada con su vida personal. Sabía que estaba con alguien. Nada más. La vida es increíble —añadió esta vez sonriendo burlona.
—No te ofendas, pero no sé qué tiene de increíble que Gaia y yo estemos juntas.
—¡No! No, perdona. No es eso—Está vez sacudió la cabeza y llevó una mano hasta mi brazo para disculparse—. Pensaba en las casualidades.
—Ya, vale. Bueno, ¿quieres pasar?
—Creo que es mejor que vaya directamente al hospital. Soy una tonta, por supuesto que Gaia está ahí, ¡dónde iba a estar si no! —dijo— Supongo que es la costumbre.
—Yo iré más tarde, cuando ella me llame.
—Claro.
—Bueno, me alegro de verte —se despidió.
Yo no contesté a eso. Lo cierto era que no me alegraba de verla, aunque no me caía mal, pero aún recordaba el incidente en su casa y su cuerpo desnudo.
Cerré la puerta y volví al dormitorio. Marqué el número de Gaia y esperé.
—Hola cariño. ¿Cómo va todo?
—Bien, Rebecca ha dormido de un tirón y ahora juega con los lápices que le trajiste. Le han hecho un escáner cerebral.
—Sara ha estado aquí.
—¿Ahí? ¿Para qué? ¡Shit! Olvidé decirle que esta vez no podía alojarse en mi casa.
—No parce que haya hecho falta, me dijo que estaban en un hotel.
—¿Estaban?
—Parece que ha venido acompañada.
—Vaya. Eso sí que es una novedad. Sara siempre ha venido sola. Le tiene que importar mucho su actual pareja.
—La verdad es que ni lo sé, ni me importa.
—¿Has sido amable…? Perdona, sé que no te cae bien.
—No, eso no es cierto —suavicé mi impresión sobre ella—. Nunca la conocí tanto.
—Ella ha sufrido mucho ¿sabes? Eso es lo que le da esa dureza, pero luego es mejor de lo que parece.
—Sí, seguro que sí.
—Bueno. Rebecca está mucho mejor. Aún no están seguros de cuál es el motivo de esos… ataques. Una enfermera me ha propuesto que hagamos terapia floral con ella.
—¿Terapia floral?
—Sí. Flores de Bach. Armonizan las energías.
La dejé hablar un largo rato sobre vibraciones, flores y emociones. Quería que supiera que yo estaba ahí aunque todo aquello me sonara absurdo y casi rozara la superstición.
—Si a ti te parece bien, hagámoslo. Yo sólo quiero que Rebecca se ponga buena.
—Lo sé.
—La quiero mucho, ¿sabes?
—Sí.
—Y a ti.
—Y yo.
—Gaia…
—Dime.
—¿A qué hora volverás a casa?
—Cuando pueda llevarme  a Rebecca conmigo.
—¿Vendrás con Sara?
—Ni idea.
—¿Prefieres que no esté en casa?
—No, en absoluto. Eres mi pareja, nadie tiene que echarte de mi casa.
—Gracias porque me gustaría quedarme y ver a Rebecca.
—Te avisaré cuando vayamos hacia allá.
—Ok.
Colgué sintiéndome mucho mejor. Quería recuperar a mis chicas. A las dos y temí﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽s y tem chicaso mejorál nadie tiene que echarte de mi casa.
amos terapia floral con ella.
r que tal vez yo habiadad. Yía a Sara.




13 comentarios:

  1. Dios mío, cuando e leído "hemos pasado por el hotel" de Sara el corazón me a dado un vuelco. Que tensión madre mía y que emocionante.

    Una dato curioso, cuando empece a leer la novela ellas eran más jóvenes que yo y ahora se me han adelantado 3 años XD. No sé me a dado gracia lo rápido que avanza la novela

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  2. Okay, me ha encantando la historia desde el inicio, pero tengo que admitir que me gusta más que Chiara este con Gaia que con Elisa, y la verdad me gustaría que así termine. xD

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  3. Que genial que a pesar de los años que lleva este drama, aun conserves ese toque exquisito para dejarnos en suspenso, ansiando el siguiente capítulo...

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  4. Parece q Gaia le ha hecho bien a Chiara y ha encontrado Paz pero... Elisa y Chiara tienen q estar juntas el amor q comparten pese a todo tiene q prevalecer xfa!!!! :) Q salten chispas en el reencuentro y q sea ya y a ver si Elisa tiene "el gran gesto de amor definitivo" q siempre he esperado hacia Chiara . Gracias una vez mas x los caps. Carmen

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  5. ¡Que genial capitulo! ¡Espero con ansias el próximo!
    Me preocupa Rebecca, espero que se mejore pronto, aunque me preocupa más por lo de sus crisis, es que sí estará como Elisa, o se puede aliviar, espero que sí.
    Creí que Sara le diría todo a Chiara pero no lo hizo ¿Por qué no lo hizo? ¡¿Qué pasará cuando Chiara se entere?! ¡Muero por el próximo capitulo!
    Por otro lado, Chiara es muy tierna con Gaia y Rebecca. *-*
    ¡Muchas gracias por el nuevo capitulo, Victoria! ¡Tu novela es cada vez más adictiva!

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  6. Wow, vamos que he dejado de comentar por falta de tiempo pero sigo aquí semana a semana, adoro como escribes Vic, me encanta la forma en que han ido madurando los personajes, los vuelcos que ha dado la historia. Vamos que seria feliz teniendo tu libro, lastima que en Venezuela eso sea tan complicado. Aquí más ansiosa por saber que sucederá. Besos.

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  7. la verdad pobre Chiara cuando se de cuenta que su amada Elisa esta con la ex de su novia, deseo saber como termina esta novela. y obviamente que impacto tan fuerte para las dos, el destino es travieso y decide hacerles una jugada, espero que salgan bien libradas.

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  8. Me encanta la relación de gaia y chiara

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  9. Qué capítulo Vic! Me ha dejado suuuper ansiosa y enterarme sobre el final de la novela no ha ayudado en nada. Por favor, explicame un poco porque no lo entiendo.
    Me imagino que ya han de estar un poco cansadas y que quieren hacer otras cosas, creeme lo entiendo, sus razones tendrán. Pero por favor, respóndeme unas cuantas preguntas.
    1. El siguiente capítulo es el FIN definitivo? Ya el cierre de TODA la historia?
    2. Es un final temporal?
    3. No soy escritora como tu, pero en un sólo episodio vas a reacomodar el final con el capítulo de los PRELIMINARES? Hasta donde recuerdo, como que pasaba el tiempo y ELISA y CHIARA se volvían a ver, pero ELISA tenia novio.
    4. Si éste es el fin definitivo, van a hacer un sólo ebook electrónico de toda la historia?

    La verdad me pone MUY TRISTE, enterarme de éstas noticias, la verdad estoy en completo SHOCK, de hecho estoy muy ansiosa, pero si es algo que necesitabas hacer, estoy segura que todos y todas entenderemos y respetaremos su decisión.
    Muchos saludos, Vic.
    Atte ALE

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  10. Pues si tenemos en cuenta que en el capítulo anterior Elisa y Sara no han tenido sexo todavía y sin embargo en el inicio habla de forma afirmativa al respecto "el sexo tardó en llegar..." parece obvio, salvo error, que en el último capítulo, Elisa no volverá con Chiara. Además, Chiara también parece dar una pista en este capítulo cuando hablando de Rebecca, reflexiona acerca de la edad y la experiencia con los niños "más tarde descubrí que la edad no tiene nada que ver con estas cosas..." y bueno, su amor por Rebecca y el impacto que podría causarle a ésta su pérdida, tampoco parecen favorecer mucho un final Chiara-Elisa. Vamos, que salvo giro dramático, surrealista o de alta creatividad... aquí cada oveja con su pareja. Ojalá me equivoque y me coma mis palabras, nada me gustaría más!!!

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  11. No sabía que el próximo iba a ser el último capitulo :( Gaia y Sara parecen copadas, pero la historia empezó siendo de Elisa y Chiara, espero termine así, con ellas juntas POR FIN.

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  12. ¿Gaia no estaba embarazada de gemelos?

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  13. Y Gaia en un capítulo le dijo a Chiara que se habían enterado de lo de su madre...
    Perdón por las correcciones, es que tenía dudas con eso jajaja

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