sábado, 15 de noviembre de 2014

Cap. 78. CHIARA: Pena.


Cuando llamé a Elisa tenía el móvil desconectado. Esa tarde no acudió a nuestra cita y tampoco supe de ella durante los siguientes días. Le envié mensajes de los que no obtuve respuesta, y finalmente, al cabo de tres días de angustia decidí acercarme a su casa.
Había repasado nuestra breve conversación, de una manera neurótica, palabra por palabra, y ahora me arrepentía de haberlo hecho. Necesitaba aclarar con ella todo lo que me había contado Nando. Sus visitas diarias al hospital, de las que no me había hablado, y su dedicación a la recuperación de Andrés.
Mi parte razonable sabía que no había nada reprochable en todo esto. A fin de cuentas Elisa y Andrés anún seguían siendo novios. El accidente de coche había colisionado con nuestra decisión de estar juntas, y con mis deseos de que Elisa, por fin, se decidiera a romper la relación con él y volcarse en nosotras. Pero parecía como si nuestra relación estuviera constantemente sujeta a lo imprevisible y lo imprevisible se cebaba en nosotras.
La visita de Nando había terminado de desestabilizar  mi frágil seguridad en nosotras, y yo había reaccionado como un perrito amaestrado por la promesa de un azucarillo. Celos, inseguridad y desconfianza. Sí, las tres cosas combatían furiosas dentro de mí mientras echaba mano de mi bolso y me hundía en la boca de metro camino de casa de Elisa.
Era temprano, lo suficiente para garantizarme que Elisa aún estaría durmiendo. De hecho, probablemente era una hora absolutamente inapropiada para ir a casa de cualquiera, pero estaba dispuesta a apostarme en la entrada y esperar el tiempo que fuera necesario para verla salir.
Aún no había decidido si debía de seguirla o simplemente hablar con ella. Pedirle explicaciones, tener  una larga conversación y luego… ¿hacerle el amor? Sabía que su punto débil era el sexo. Ella disfrutaba de nuestra sexualidad. Me detuve frente a mi parte manipuladora y cobarde. No, no iba a utilizar el sexo para tenerla a mi lado. No era eso lo que yo buscaba de ella. Aunque tal vez Elisa sí. Nunca lo había planteado de ese modo, pero tal vez eso era lo que tanto le atraía de mí y no otras cosas. Mis pensamientos románticos sobre nosotras sólo se habían alimentado de mis propias fantasías. Habíamos construido poca cosa juntas. Unas breves salidas a museos, unas ocasionales charlas sobre la crisis de España y un enorme deseo por mi parte de engordar todo eso hasta convertirlo en un compromiso.
Sentí que me ahogaba.
El metro se detuvo y me bajé del vagón un par de paradas antes de mi destino. Me senté en uno de los bancos del andén e intenté recobrar mi punto de equilibrio. Después de dedicarme unos minutos a calmar mi respiración decidí hacer el resto del camino andando. 
El sol aún mostraba clemencia y resultaba tranquilizador caminar cuando la ciudad estaba despertando. Repasé mentalmente lo que iba a decirle. Si era sincera conmigo sólo deseaba pedirle que no se marchara de mi lado de nuevo, que contara conmigo para ayudarla en lo que fuera que le estuviera pasando. Le diría que la quería. Sí, eso era lo importante. La quería con todo mi corazón. Pese a su brutal egoísmo, a sus cambios de humor, a su frialdad y su pasión, ambas bailando de un extremo al otro.
Llegué a la colonia de chalés, sumergida en conversaciones imaginarias con Elisa. La calle estaba desierta y no se escuchaba otro sonido que el de mis pasos sobre la acera. Anduve hasta el muro que protegía su hermosa casa y me detuve, sabiendo a medias lo que pretendía hacer. En ese momento me di cuenta de que mi corazón golpeaba mis costillas con la fuerza de un tambor. Estaba asustada de mi propia desesperación. Me apoyé contra la pared y respiré de nuevo. ¿Cuándo habíamos vuelto a perder el vínculo? Me golpeé la frente con la mano intentado acallar el gallinero de voces que me dictaban actitudes contradictorias. No. No era ese el camino, pensé. Tú no eres así, Chiara. Tú no corres detrás de las personas para suplicarles que te quieran.
Escuché el motor el coche cuando ya era demasiado tarde para ocultarme. Un descapotable reluciente se detuvo a mi lado y la madre de Elisa apagó el motor al reconocerme. Me quedé muy quieta, sin saber qué demonios hacer. ¿Cómo demonios podía haber previsto que ella volviera a su casa a esas horas?
Ella bajó del coche sobre unos tacones imposibles, a las ocho y media de la mañana. Siempre parecía recién salida de fábrica. No cerró la puerta. Me miró sin expresión y sacudió la cabeza, no negando, sino con exasperación. Yo había calculado que disponía del tiempo necesario para alejarme de la casa en el caso de que alguien saliera. Las puertas de seguridad se abrían mucho antes de que cualquier coche estuviera cerca de ellas, pero no había contado con lo contrario.
—¿Qué haces aquí? —balanceaba ligeramente el manojo de llaves que tenía en la mano.
Me sentí rid que ocultaba un dolor que yo no lograba entender.mismo que sentirraba con la misma frialdad con la que observaba tod dispuesta ícula, inapropiada, sucia. Sí eso era lo que ella hacía, y entonces supuse que eso era lo mismo que sentiría Elisa si se atrevía a confesarle que le gustaba una chica.
—Vengo a ver a Elisa —repuse.
Sonrió. Fue una mueca cargada de desprecio que ocultaba un dolor que yo no lograba entender. Consultó un bonito reloj de pulsera rígido y dorado, que hizo rodar en su muñeca.
—No creo que sean horas para visitar a nadie.
—Iba a esperar hasta más tarde.
—No entiendes que no eres bienvenida, ¿verdad?
Fue tan directa como un puñetazo en el estómago. Retrocedí un paso al sentir la dureza de la frase.
—Será mejor que te marches. Ya has jugueteado bastante con mis dos hijos, no voy a permitir que sigas destrozando a mi familia.
Subió al coche y encendió el motor de nuevo.
Quería decir algo, quería contestar a sus acusaciones y defenderme, pero no podía articular ni una palabra, y sin embargo me acerqué hasta el coche y me puse delante de él. Sentí las puertas mecánicas chirriando a mi espalda, pero no me moví. Me temblaba la mandíbula y tenía todos mis músculos rígidos como cables.
Hizo sonar el claxon y eso me sobresaltó, pero seguí de pie delante del coche. Ella simbolizaba todos aquellos años en los que me había sentido una ruina, una mujer a medias, un proyecto fracasado. No podía permitir que nadie volviera a hacerme sentir así.
Alguien abrió la puerta de la casa y escuché unos pasos acercándose hacia nosotras.
—¿Qué está pasando?
El padre de Elisa, un hombre fuerte de ojos amables nos miraba con el ceño fruncido.
—Hija, ¿qué crees que estás haciendo? —dijo tomándome del codo.
Aparté el brazo de su mano. Estaba a punto de derrumbarme y aún intentaba entender cómo me había metido en esa situación.
Escuché la voz de Nando. Luego el sonido de sus pisadas sobre las losetas de la entrada.
—Papá, déjala. Es amiga mía.
El padre de Elisa nos miraba a su mujer y a mí alternativamente. Ella había dejado de apretar el claxon, pero ahora la situación era peor que antes. Por nada del mundo iba a dejar que Nando me sacara de esa escenita.
—No. No soy amiga suya —exclamé sin volverme para mirarle.
—¿Alguien me puede explicar de qué va todo esto? —insistió el padre de Elisa.
Nando estaba junto a nosotros.
—Chiara… —susurró.
—Vete a la mierda —le dije.
—¿Es amiga tuya? —repitió su padre con incredulidad. Luego dijo mi nombre como si acabara de recordar algo.
—Chiara… ¿Tú eres Chiara?
—Papá, déjame que hable con ella. Por favor, vete.
Entonces me aparté de ellos.
—He venido a ver  Elisa. No quiero hablar con nadie más —dije.
Mi voz temblaba de miedo y rabia.
Nando apretó la mandíbula y sonrió sin ganas.
—Está en el hospital. Ha dormido allí —dijo.
El descapotable pasó junto a nosotros demasiado deprisa y frenó con un chirrido junto a un volvo flamante de color plateado.
Di media vuelta y me alejé de ellos conteniendo las lágrimas. Toda mi vida desfilaba frente a mí, como las escenas de una tragicomedia de mala calidad. Me volví para asegurarme de que Nando no me seguía. Giré por una esquina sin aflojar el paso y salí a una avenida. Ni siquiera sabía en qué hospital estaba ingresado Andrés. Me detuve a pensar en todo lo que acababa de suceder. El padre de Elisa apareció por otra calle y  me hizo un gesto para que no escapara.
Era un hombre alto y robusto e irradiaba una belleza franca. Reconocí en él algo de esa claridad inmaculada que a veces tenía Elisa, pero en él no había tormentas, ni conflictos, no había crueldad en su mirada. Supongo que eso me cautivó y me detuvo.
—Lo siento —murmuré, avergonzada.
—No. Tranquila. No he venido a que te disculpes sino a pedirte disculpas por el comportamiento de mi mujer.
Le miré con incredulidad.
—No soy muy rápido, ¿sabes? Cuando Nando dijo tu nombre no caí en la cuenta. —sacudió la cabeza—Lo siento. Tú eres la amiga de Elisa. Mi mujer me ha hablado de ti.
Sentí que me ruborizaba.
—No comparto su opinión. Sólo quiero que lo sepas.
Asentí sin mirarle.
—Ella… mi mujer, ha sufrido mucho por todo esto. Su madre también decidió… perdona, pero no sé cómo se habla de esto sin ofender a nadie.
—Lesbianas. Esa es la palabra —dije.
—Sí. Suena fuerte.
—No. No suena fuerte.
—Hemos vivido momentos distintos. Eso es todo —se excusó.
—Supongo.
—Siento que lo estés pasando mal. Ana, mi mujer, no puede admitir ciertas cosas, y creo que nunca lo hará.
—Sólo quiero hablar con Eli —insistí.
—¿Te puedo preguntar una cosa?
Me encogí de hombros. Estaba deseando acabar esa conversación pero al mismo tiempo sentía alivio al poder hablar con alguien de la familia de Elisa. De pronto había dejado de ser un fantasma.
—¿Tú y Elisa estáis saliendo?
—Más o menos.
—No pareces muy segura.
—Con Elisa nada es seguro —admití.
Noté que apenas podía contener las lágrimas.
—No habla conmigo y desearía que se sincerara.
—¿Me puedes decir cómo se llama el hospital donde está Andrés? —pregunté.
Aún conservaba la esperanza de poder arreglar todo ese asunto.
Me miró con preocupación.
—¿Crees que es prudente que te presentes allí?
Tenía la correa de mi bolso fuertemente agarrada con la mano y sentí el cuero clavándose en mi piel.
—¿Prudente? —dije, echándome a llorar—Me acabo de enfrentar a su esposa. No, no estoy siendo prudente —me sequé la cara con el antebrazo.
—Hospital de la Reina. Habitación treinta y cuatro.
—Gracias —dije memorizando el número de la habitación.
—Te daré un consejo. No vayas. Espera a que todo se calme.
—Gracias por el consejo.
—No lo vas a seguir.
—Lo pensaré. Adiós.
Empecé a caminar de nuevo. Más despacio, atenta a mi corazón. Él me dejó ir. Llegué a la Plaza de Castilla y me detuve frente a una caseta de información de autobuses. Un par de conductores uniformados me dedicaron una mirada adusta, después siguieron con su charla. Uno más joven me sonrió.
—¿Te ayudo en algo?
—Quiero ir al hospital de la Reina y no sé cómo.
—Coge el metro, irás más rápido, aunque tendrás que caminar un poco hasta el hospital.
—¿Cuánto puedo tardar más o menos?
—Desde aquí tienes una buena combinación. No creo que te lleve más de treinta y cinco minutos. ¿Tienes un plano de metro?
Negué con la cabeza.
—Voy a por uno —dije caminando hacia la boca del metro más cercano.
Bajé las escaleras hasta el vestíbulo y continué caminando. No me detuve a por ningún mapa, no necesitaba orientación. De pronto me di cuenta de que me había perdido durante varios días y que tan sólo tenía que volver a mí.
Volví a mi casa con el corazón frío. Regresé a mi lugar, aquél en el que me tenía mí misma, aquél en el que nadie podía herirme, ni amarme. Ni siquiera decir mi nombre.

25 comentarios:

  1. Creo que esto esta llegando a un punto sin retorno, sinceramente me parece una relación toxica para las dos pero en particular para Chiara y si Elisa esta realmente enamorada de Chiara tiene que hacer mucho merito para estar con ella en un futuro.

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    1. Hola Luz:
      Sí, esas relaciones son, cómo bien has dicho, tóxicas. Yo he pasado por algunas y tienen no sé qué enganche que parece que no te dejan ver la realidad.
      Bss.
      Vic

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  2. Me gusto mucho q el padre d elisa se acercara a chiara, q lindo que fue. Pobre chiara. Gracias x la publicación espero con ansias el próximo capítulo.

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    1. Hola.
      Gracias a ti por leernos y por dejarnos tus comentarios.
      Un beso.
      Vic

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  3. Hoy ya el egoísmo de Elisa me hizo llorar, igual la historia es maravillosa GRACIAS de verdad, solo desearía q después de todo no solo A Elisa le guste Chiara si no q la AME aunq no parece q lo haga... Carmen.

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    1. Hola.
      Gracias por tus palabras. Sí, Elisa es muy egoísta y está muy perdida. A ber si conseguimos que aprenda algo de todo esto. ;)
      Besos.
      Vic.

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  4. Estoy loca por saber que pasara *-*.. La historia está tomando rumbos tan inesperados. Que me siento ansiosa.. Quiero que ya llegue el próximo capítulo *-*. Saludos!

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    1. Ya queda menos para que llegue el próximo capitulo.
      Un beso para la brujita.
      Vic

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  5. Me gustó mucho la pequeña aparición del padre y la charla que tuvo con Chiara, al fin parece que hay alguien 'normal' en esa familia! Me da pena la pobre Chiara, debería mandar a Elisa a pastar de una vez y buscarse a otra mejor xDDD

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  6. Excelente final,, espero que Chiara,la mande a volar.. La verdad q Elisa me cae pesimio, por menos ya la hubiera dejado. Estoy loca q termine con cualquiera menos con Elisa..uuff q mujer mas insegura.

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    1. :( A mí me da hasta pena, la verdad. Las dos me apenan. Tendré que llevarlas hacia otra parte, a ver si espabilan ;)
      Besos.
      Vic

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  7. Me da una pena muy grande Chiara, Elisa es subnormal por hacerle todo esto.

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  8. Sí, bueno. La verdad es que Chiara debe de estar muy colgada de Elisa. A ver si le pone límites.
    Bss y gracias por tu comentario.
    Vic

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  9. Estoy segura que a partir de ahora chiara empezara a poner limites, si elisa la quiere debe buscar la manera de solucionar las metidas de pata que a hecho, en cuanto a la relacion espero q chiara se busque a otra mejor porq es tan inmadura e incosiente nuestra elisa. Espero que no llore cuando ya no tenga a chiara, como quien dice uno no sabe lo que tiene hasta q lo pierde.... besos. Caro

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  10. Me he sentido bastante triste al leer este capítulo por Chiara se nota que lo está pasando verdaderamente fatal con todo esto y después esta Elisa por que no le contó lo de las visitas y lo que está sintiendo en estos momentos por que será que es tan difícil ser sincero con los demás incluso con uno mismo me gustaría que Elisa sintiera que puede perder a Chiara otra vez o verla feliz con otra persona que no sea ella (Menos Angie)sé que es cruel de mi parte yo quiero que esten juntas pero quiero que reaccione de una puñetera vez ya que toda su familia sabe lo de Chiara no todo están de acuerdo con ello pero parece que puede contar con su padre. Quiero leer ya el próximo capítulo dios que pasará increíble trabajo Victoria.

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  11. La verdad es que me encanta esta historia, está muy bien escrita.
    Con respecto a este capítulo, me ha dado mucha pena con Chiara, ha pasado por tanto y es una chica que enfrenta la vida con tanta entereza, es grandiosa. Elisa se queda corta a su lado. Ya es hora de que se plantee si de verdad quiere un futuro junto a Chiara. A pesar de todos los obstáculos tengo la esperanza de que vivan su amor a plenitud. Saludos ;)

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  12. Creo que están satanizando a Elisa, caray hay que ser empáticas, Elisa esta pasando por un mal momento no puede dejar así como si nada a Andrés, desde toda su vida le ha conocido obvio tiene que tenerle cariño, ahora ella estaba dispuesta a luchar por Chiara, sin embargo ella la "engañó", esa imagen que vio por celular no es fácil de olvidar, luego está su hermano, y un hermano es un hermano, y por otra parte su madre con la cual estoy segura siempre a buscado tener su aprobación.
    Chiara por otra parte está mal necesita una persona que en verdad sea su amiga o amigo, ella solita se ha cerrado esas puertas necesita confiar mas en la gente. pff es mucho que comentar por parte de esa relación, lo que si es un hecho es que ambas no están bien pero eso no significa que una sea peor.
    Saludos desde México

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  13. hola vic! ya que te gustan opiniones extensas voy con la mia xD
    voy a defender a lisa porque vale es egoista, pero nadie sabe el cacao mental que puede tener, su hermano y sus celos son responsables del accidente de andres, su hermano quiso herirla contandole a andres una verdad a medias, su hermano quiso abrir la caja de pandora esprando separarla de chiara para que ella se enamorara de un hombre, de el. Tal vez no busca apoyo de chiara porque esta abrumada, vale que eso tan solo lastime a quiera que esta a la espara del empujon... para poder superar a elisa, y decir vale lo intente, la busque pero no samos la una para la otra. Cada una es valiente, cobarde, egoista y centrada a su modo... Si es algo toxica la relacion, pero elisa habia tomado la desicion, era a chiara a quien escogia por encima de andres, su madre o nando, pero nando desencadeno el accidente y lo que paso despues, q es elisa sin poder dejar a andres porque no es el momento y la verdad es que quien lo haria? Les hace falta hablar, mas a elisa que a chiara... que de las dos es la que mas lo intenta. Yo tengo esperanzas en las dos juntas y si no estan juntas por lo menos que terminen en buenos terminos o en su defecto que pasen los años y se reencuentre y ya esten las dos en el punto en el que puedan estar juntas...aunque eso no depende de mi si no de victoria. Yo sigo fiel cada jueves o viernes o sabado esperando ver a donde las llevas, un beso super gigante!!
    Ayan7

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  14. Solo queria daros las gracias por esto que nos ofreceis, enserio además de ser muy bueno y engancharnos mas a cada capitulo nos ofrece algo que otros libros no lo podrian hacer, no es que haya mucha cosa de tematica lesbica y encima buena para leer y ver. Muchas gracias por ofrecernos un poquito de Elisa y Chiara cada semana. Att: Una fan :)

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  15. En mi opinion en ocasiones nos vemos envueltos en situaciones que escapan de nuestro control, entonces nos paralizamos y utilizamos mecanismos de autoproteccion de lo mas diversos, desde la violencia hasta la huida. Elisa y Chiara estan en una realidad que corre mas que ellas y cada una tiene su forma de afrontarla. Darles tiempo a pensar y a asumir tanto cambio.
    Vic, muchas gracias por tu novela, me encanta.
    Bendita Canalla

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  16. Chiara merece ser feliz ojala manden a fritar esparragos a Elisa.

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  17. Me encanta entrar y ver que hay novedades!
    El padre de Elisa es un gran hombre con gran corazón, es una lástima que su familia no se de cuenta... Ojalá Elisa reaccione a tiempo y no pierda a Chiara porque realmente la quiere.
    Un placer poder continuar leyendo esta historia, gran trabajo!

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  18. Ayy ya no sé que pensar! Tanto sufrimiento, me destroza como lastima Elisa a Chiara, es muy cruel. Éste capítulo ha estado fuerte, pero creo que a pesar de todo le ha servido mucho a Chiara, creo que ha tocado fondo, hasta el punto de no conocerse...es momento de regresar a quien era antes y ver por ella y nadie más que ELLA. Muy bueno, Vic.
    Saludos, Ale

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  19. No me gusta que sufra tanto Chiara. Concuerdo con los otros lectores en que el papá de Elisa resulta una esperanza, y aunque entiendo a Elisa, también quisiera que ya se decidiera a dejarlo todo por Chiara.

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