domingo, 19 de octubre de 2014

CAP.74. CHIARA: Tu dolor es mi amor.


Esa tarde no hicimos el amor. Elisa se acurrucó junto a mí y yo la rodeé con mis brazos.
Tenía una idea de lo que había pasado, después de haber recibido una llamada de Nando muy perturbadora. A duras penas conseguía explicarse y reconstruir el accidente de Lucía y Andrés. Quería venir a verme, me necesitaba. Su voz sonaba alterada y nerviosa, pero yo sólo podía pensar en Elisa; en cómo estaría, en qué momento se pondría en contacto conmigo, en que ella podría haber estado en ese coche. 
Nando y yo nos despedimos fríamente, a pesar de mis intentos por tranquilizarle. Él aún se movía conmigo en un registro complicado de definir. Una mezcla de resignación y orgullo, como si aún sintiera que yo le había arrebatado el derecho de exigirme estar a su lado en un momento así.
Tras colgar el teléfono me sentía fatal conmigo misma, pero rápidamente mi pensamiento pasó a Elisa, y estuve todo el día esperando su llamada. No quería anticiparme a ella. No podía imaginar cómo se sentiría con todo lo ocurrido, y a pesar de que hubiera corrido al hospital a estar a su lado tuve que reprimir mi deseo de hacerlo.
Ahora estaba a mi lado y yo no quería que se marchara de nuevo. Acarici, su hermoso pelo rubio y delcadria. Hab como si cada vez fuerra estras citas fuerala cabeza jusgaba lo correcto separbracé su pelo, su hermoso pelo rubio y recorrí el lóbulo de su oreja hasta un pequeño pendiente dorado en el que nunca me había fijado. Me dije que los golpes en la vida te abren los ojos a lo minúsculo, a lo que se nos hace invisible en lo cotidiano. Elisa se movió hacia mí y me rodeó con su brazo. Su olor me conmovía y me excitaba desde la primera vez que habíamos coincidido. La amaba tanto que a veces no entendía cómo podía soportarlo. Era difícil, caprichosa e imprevisible. Nunca había pensado que una persona así llegaría a mi corazón como lo había hecho ella. Había intentado congelar mis sentimientos durante casi un año y medio, pero una sola frase suya, una sola noticia sobre ella iniciaba mi camino de vuelta a España. Daba igual que dijera que estaba aquí para mejorar mi carrera. Lo cierto es que había regresado por ella y confesármelo cada día me aliviaba.
Miré el reloj de la mesilla de noche. Elisa llevaba dos horas durmiendo y ya eran las diez de la noche. Había escuchado su móvil sonar varias veces en algún lugar del amasijo de ropas sobre la butaca del dormitorio, pero  su respiración era continua y profunda.
El móvil sonó de nuevo. Temía que fueran malas noticias del hospital. Ella se movió al oír el timbre. Aproveché para susurrarle.
—Eli, es muy tarde.
Abrió los ojos enrojecidos e inflamados por el llanto.
—No me importa. No quiero volver a casa —musitó y me besó en la mejilla.
Luego volvió a cerrar los ojos y no se movió.
Me pregunté qué debía hacer.
—¿Tus padres se alarmaran si no regresas?
Hundió la cabeza más profundamente entre mi brazo y las sábanas.
—Me importa una mierda.
—Ok, entiendo. Pero tal vez no sea el momento de crearte más problemas, ¿no te parece?
Le acaricié la cabeza y ella se apretó contra mí. Tenía su cara a la altura de mi pecho y sus piernas se entrelazaron con las mías. Le besé el pelo.
—¿Quieres que me vaya? —preguntó.
—No.
—Vale.
Metió la mano bajo mi camiseta y me acarició. Un escalofrío de placer me recorrió la espalda.
Empujó la tela hacia arriba hasta descubrirme los dos pechos y apoyó las manos en ellos al tiempo que se aupaba para besarlos.
Pensé en decirle que no lo hiciera. Un estúpido sentimiento conservador me sorprendió  al juzgar inapropiado que hiciéramos el amor en esas circunstancias.
Intenté detenerla, pero ella ya navegaba hacia mi pubis.
Sentí su lengua en la parte baja de mi estómago y un calambre me hizo brincar.
—¿Qué te pasa? —me preguntó.  
—Nada. Es que me ha pillado de sorpresa.
—¿No te gusta? —Ahora estaba junto a mí y me miraba con ojos turbios. Pegó sus labios a los míos con una ansiedad que nada tenía que ver con el amor.
—Eli, para. Espera un momento —dije—. No creo que estés buscando esto.
Me miró un segundo sin entender. Sus ojos apagados y tristes me conmovieron.
—Cariño, escucha. Quiero que hablemos.
—Pero yo no —contestó sentándose en la cama.
—Lo que ha pasado… —comencé a decir.
—Mi novio está inconsciente, tal vez se muera y yo estoy aquí contigo. Eso es lo que ha pasado.
Fue una confesión dura, carente de compasión hacia lo sucedido.
—Yo estaba contigo, mintiéndole mientras él se estrellaba con mi mejor amiga. Sí, sí eres tú lo que busco —repitió volviendo a desaparecer bajo las sábanas.
Tiré suavemente de su brazo.
—No, cariño.
Durante unos segundos estuvo oculta con sus labios pegados a mi cadera. Inmóvil hasta que sentí que temblaba. La dejé llorar. Eso era lo que debía de suceder. La pena tiene que salir como lo que es.
Unos minutos después escuchamos de nuevo el sonido del móvil y Elisa salió de la cama para cogerlo. Lo miró y lo silenció.
—Me voy —anunció vistiéndose lentamente. Se movía con lentitud, como si estuviera exhausta
—¿Cómo te sientes?
—No quiero pensar en cómo me siento. Sólo quería hacer el amor contigo y olvidarme de todo.
Procuré que sus palabras no me hicieran daño. No quería ser una tirita para su dolor.
—¿Y después qué? ¿Podré verte? ¿podré estar contigo hasta que todo se resuelva? —pregunté.
—No lo sé.
—Pues entonces es mejor que no hagamos el amor porque yo no podría dejarte marchar sin saber cuándo voy a volver a verte, ni qué demonios estará pasando.
—Puedes llamarme cuando quieras —dijo.
Estaba de espaldas a mí, buscando la entrada a una camiseta como si se tratara de un complicado jeroglífico.
Me levanté para ayudarla y ella se dejó caer en la butaca, vencida por todo.
—Ven, mete la cabeza por aquí —dije, y sonreí.
 Quería parecer tranquila, pero no me sentía así, en absoluto.
Metió las piernas en sus vaqueros y abroché su cremallera depositando antes un suave beso en la parte baja de su vientre. Me detuve en el borde de sus braguitas.
¿Cuánto tiempo mas puede una persona aguantar tanto amor? ¿Cuánto tiempo más debo de reprimir mi deseo?
Tire de su pantalón hacia abajo. Ella se levantó ligeramente para ayudarme. Besé su sexo a través de la suave tela de su ropa interior. Ella abrió las piernas. Moví el elástico de sus ingles hasta descubrir su pubis. Aspiré su olor. Ella siempre olía de un modo infantil y limpio. Quería devorarla. Pasé la lengua por su piel suave, el escaso vello rubio de su pubis. Elisa apoyó una mano en mi nuca presionando ligeramente hacía su clítoris. Lo busqué con los labios y lo besé. Estaba empapada. Ella gimió.
—Amor mío  —le susurré y extendí mis manos hacia sus caderas. Subí por su cintura, sin dejar de lamerle.
La amaba tanto que mi corazón lanzaba pequeñas explosiones de deseo y calentaba todo mi cuerpo.
Abrió las piernas totalmente y retiró  la tela  hacia un lado con ansiedad.
—No te pares —jadeó.
Levanté la cabeza un segundo para mirarla. Ella sonrió con dulzura y me hizo un gesto para que la besara en la boca.
Esas eran las transformaciones de Elisa. De pronto encontraba una chica dulce y tierna que deseaba amar sinceramente, y cuando esa chica aparecía era imposible resistirse.
Mordí con delicadeza sus labios y ella abrió la boca ligeramente para pedirme el beso que yo estaba retrasando.
Nos deslizamos juntas hasta el suelo y allí la llevé al orgasmo. Ella se abrazó con fuerza a mí y me acarició con los dedos. Los introdujo en mi vagina, sólo ligeramente mientras acariciaba mi sexo inflamado. Nadie me había hecho eso jamás. Mi vagina era un lugar oscuro que yo había cerrado. Lo abrió lentamente, con dulzura, extendiendo mi flujo para lubricarme entera. La dejé hacer.
—Cómeme —me atreví a pedirle.
Se tumbó a mi lado y me masturbó. Yo ansiaba su boca, su lengua. Ella jugaba con mi deseo.
—Si no paras me correré —jadeé deteniendo su mano.
Entonces bajó hasta mi sexo y pasó ligeramente sus labios por encima, apenas rozándome.
—Eli… por dios, me vas a matar.
Escuché su suave risa. Y sentí su lengua blanda y suave empujando hacia arriba y hacia abajo. El orgasmo llegó de forma inmediata.
Me abrazó con ternura y llenó mi cara de besos. Yo aún la deseaba. Era algo que parecía no acabar nunca.
—Te quiero —le dije.
—Lo sé —contestó—. Lo siento cuando estoy contigo.
—¿Y tú? ¿me quieres?
—Sabes que sí —contestó esquiva.
—No actúes como los chicos — le pedí.
—¿Cómo es eso? —preguntó con una sonrisa irónica—¿Cuándo has estado tú con un chico?
Había comenzando a vestirse y yo sentí un pánico que no había sentido antes. Creo que esa debió de ser la primera vez que me entregué a alguien completamente. Sí, debió de ser eso.
—¿Dejas de quererme cuando llegas al orgasmo? —pregunté con una voz ridícula.
Frunció el ceño sin dejar de sonreír. Ahora ella llevaba las riendas de mis sentimientos.
—¿De dónde has sacado esa idea? ¿De una mala película? Acabo de dártelo todo —confesó, y el tono de su voz cambió por uno más tímido.
—¿Me llamarás? —pregunté acompañándola hasta la puerta.
—Claro —contestó sin convicción.
—Elisa, prométemelo.
—Te lo prometo.
Desapareció en la oscuridad de las escaleras y no entré en casa hasta que escuché la puerta del portal.
No tuve noticias suyas hasta la tarde siguiente cuando me envió un mensaje breve que me puso más nerviosa.
Todo igual.
Nada más. Leí la frase varias veces, con la esperanza de encontrar algo más que esa dos palabras.
Contesté rápidamente.
¿Cómo estás?
Bien.
¿Seguro?
No.
¿Quieres que nos veamos?
No lo sé.
¿Por qué no lo sabes?
Pasaron unos minutos antes de que recibiera su respuesta.
Sí quiero verte, pero no sé si es correcto hacerlo.
Me di cuenta de que su primer impulso al venir a verme había sido genuino y ahora la cabeza juzgaba lo correcto separándolo de lo incorrecto y eso nos iba a volver a distanciar. No podía permitirlo. Marqué su número de teléfono.
—Hola.
—Hola, no esperaba que me llamaras.
—Después de la frasecita que acabo de recibir no podía no hacerlo —contesté—¿Dónde estás?
Miré el reloj. Eran las ocho de la tarde de un lunes. No habían pasado ni veinticuatro horas desde que nos habíamos despedido y ya la sentía lejana.
—En el hospital.
—¿Cómo está Andrés?
—Sigue inconsciente.
—¿Estas sola?
—No, sus padres están aquí continuamente. Hacen turnos para dormir.
—¿Quieres que nos veamos cuando vayas para casa? Puedo pasar a recogerte.
—¿Sabes? He estado pensando…
—¿Sí?
—No sé, Chiara. Tal vez Andrés no despierte.
—No pienses eso.
—Y si no despierta…
Ninguna de las dos sabíamos cómo acababa esa frase.
—¿Nos vemos, entonces?
—Prefiero mañana —dijo.
—De acuerdo.
Y al día siguiente Andrés despertó.



20 comentarios:

  1. Por fin hicieron el amor!! Me encantó el capitulo...solo espero que Elisa no deje a Chiara porque se sienta obligada a estar con Andres. Gracias por subir el capitulo; )

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  2. Gracias Victoria por el capítulo ya me había hecho a la triste idea de que no habría capítulo esta semana pero menos mal que no.Estos últimos capítulos han estado increíbles e intensos con muchas emociones que has sabido reflejar al igual que todos pero estos últimos tienen un significado más especial, y eso me ha gustado mucho . Pobre de Elisa en estos momentos tendrá una lucha interna entre hacer lo correcto o no que pasará ahora que Andrés ha despertado y Chiara no sé me da la sensación de que en los próximos capítulos pueda sufrir a raíz del accidente tantas cosas están pasando haciendo que sea casi imposible esperar a leer otro capítulo a ver que pasa.

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  3. "Tu dolor es mi amor" Que triste, pero cierto en este caso.. Elisa da un paso adelante y quince para atrás. Creo que si esperaron tanto tiempo para estar juntas hubieran esperado un poco más, no sé, que Elisa use a Chiara como un salvaguarda me parece injusto para Chiara por más dolor que sienta Elisa y la otra pobre que no da más de amor y el "después te llamo" si es una frase de los chicos Elisa. Igual peor la paso Nando que se quedo sin nadie que lo consuele.. Me hizo enojar Elisa, Me encanto el capítulo!!

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  4. Asuuuuuuuuuuuuuuuuu! No manches! Como sufroooooooooooooooooooooooooooo!
    Ayyy ésa Elisa, me está cayendo mal su falta de seriedad en todo el asunto.
    Parece que está jugando con los sentimientos de TODOS, y no se vale, neta.
    Como que ya es hora de que agarre valor.
    Sigo picadiiiiisima Vic, excelente! Pero hasta cuando me tendrás sufriendo? Jajajajaja
    Saludos.
    Atte Ale

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  5. OMG, solo puedo decir eso en este momento

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  6. ¿como voy a hacer para esperar hasta el nuevo capitulo? Me encanto !!! Me quedo con una gran sonrisa, y como siempre , con mucha intriga!!! Amo tu obra. Saludos desde Argentina.

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  7. Queeee capitulazooo!! Esta buenisimoo esto de que andres despierte! veremos que pasa con las chicas ahora :S

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  8. Gracias por el capitulo lo amo, solo espero que en un futuro Elisa luche un poco mas por el amor de Chiara, no se como aguanta todos los problemas de Elisa, yo en su lugar estaría en Roma, EN SERIO TIENE OVARIOS DE ORO!

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  9. Buffff. Sin palabras. Que forma tan bonita y a la vez excitante de escribir esos encuentros entre ambas. Enhorabuena!

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  10. En estos momentos siento la tristeza de chiara ella ama en verdad a eli. Pero el amor de eli no es lo suficiente uno debe teneruna entrega al 100% mientras ocurra esto y no encuentre su camino creo q ambas sufriran. Siento penita por chiara . Estoy muy impaciente de leer el proximo capitulo. Besos Maria Rene

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  11. Que hermoso que por fin hicieron el amor, a pesar de las circunstancias, sin embargo, las decisiones que ha tomado Elisa ante todo este embrollo, va a provocar que alguien resulte lastimado y ni Chiara ni Andrés se lo merecen, estaré esperando el siguiente capítulo, gracias Victoria

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  12. Elisa con esas actitudes me recuerda tanto a mi ex ARGH...
    Amo esta historia demasiado!!!
    Gracias por ella!!!

    Danii de Costa Rica

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  13. Como Alguien Escribio En Alguna Ocasion.. Elisa Es inSufrible...

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  14. wow! buen capitulo, me encanta la sensibilidad de Chiara! tan frágil y linda, esa Elisa debería de sentir competencia....ojala Angie se pusiera las pilas, pues siento que ella no es tan mala, digamos que las circunstancias la han dibujado como la típica obsesionada, pero ¿quien no ha adoptado un papel así en alguna situación?, siento que solo no ha perdido las esperanzas de entrar en la vida de Chiara, se que en este capitulo ni siquiera figuró Angie pero recordé los capítulos anteriores y con la actitud que tomo Elisa sentí un poco de disgusto hacia ella, se que con todos los problemas y la culpa que siente por el accidente no sería normal que fuera un poco mas cariñosa con Chiara pero no se, pero en fin, todo puede cambiar de aquí al próximo capitulo, que por cierto esperaré con ansias!. Gracias por tu dedicación, talento y esfuerzo.

    Saludos desde México
    :)

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  15. Elisa es bella y confusa, pero en esa circustancias quien no lo seria?, ademas Elisa tiene rabia de Chiara por haberla engañado quien no?

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  16. Wow que talento tienes para dejarnos a la espera y emocionados. Adoro lo que haces. Sigue asi. Esperare con ansias el de esta semana.

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  17. El capítulo nuevo esperándolo con ansias.

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  18. A mí personalmente toda este asunto del accidente y ahora la amnesia me parece que restan originalidad a la historia. Es cierto que continúa enganchando y que como ya dije en su día, se nota la profesionalidad de quien la firma, pero... en mi humilde opinión... empieza a existir un exceso de "bollodrama" para alargar el contenido.

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  19. ¡Andrés ya despertó!

    Creo que la reacción de Elisa es normal considerando su carácter y las circunstancias, me gusta que Chiara la conozca tan bien y que se arriesgue por ella, Elisa se ha pasado muchas veces pero Chiara siempre apuesta por su amor y eso es bellísimo.

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  20. Cuando alguien ama de verdad hace lo que hace Chiara

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