miércoles, 3 de septiembre de 2014

Cap.68. CHIARA: Primer encuentro.


La tenue luz de un sábado grisáceo me despertó esa mañana. No había dejado de pensar en Elisa desde nuestra última conversación por teléfono y había pasado aquellos tres días mirando constantemente mi móvil a la espera de alguna otra señal por su parte que me diera esperanzas. No quería sucumbir a la ansiedad, ni a especulaciones acerca de cómo resultaría nuestra primera cita, así que desde el jueves había puesto todo mi empeño en intentar dejar de pensar en ella. Por supuesto, sin lograrlo.
A eso se había sumado Nando.
Él era terco y no se rendía a mis constantes explicaciones acerca de mi orientación sexual. Lo había visto brevemente el miércoles, tan sólo para terminar triste y desanimada por su tozudez. Pero él no dejaba traslucir el más mínimo desánimo, lo que producía en mí el efecto contrario.
Por supuesto que escondí mi cita con Elisa para ese viernes. Suponía que ella también habría hecho lo mismo.
Y hoy por fin era sábado.
Miré por la ventana y contemplé las nubes negras y advertí el olor a lluvia que estaba por descargar. Tenía un leve dolor de cabeza que estaba segura que era el efecto de la tensión que había ido acumulando y me preparé un desayuno ligero para poder tomarme un calmante. Me encontré con mi compañera de piso en la cocina.
Apenas coincidíamos en casa, lo cual era un alivio, pues yo, en ese momento, lejos de querer entablar nuevas amistades, necesitaba centrar mi atención en el curso que se preparaba y en arreglar las cosas con Eli.
—Eh ¿cómo vas? —me saludó.
Era un chica muy alta que teñía su pelo de un estridente color rojo.
Por su aspecto esa mañana deduje que había tenido una noche agitada.
—¿No tendrás algo para el dolor de cabeza? ¿verdad? —me preguntó mientras registraba los cajones de la cocina.
—Toma —le dije ofreciéndole una de mis pastillas.
—Oh, oh, mil gracias. Tengo que estar en plena forma. Me voy el fin de semana a la sierra —anunció metiéndose la pastilla en la boca y tragándola con la ayuda de un sorbo de zumo directamente de la botella.
—¿Te vas el fin de semana fuera? —le pregunté calculando si tal vez podía citarme con Elisa en mi nueva casa. Amenazaba lluvia y posiblemente tormenta, y la idea de vagar por Madrid de bar en bar no se me presentaba como una opción atractiva.
—¡Sí! —exclamó alzando los brazos como una animadora de un equipo de futbol americano—¡me lo ha pedido! ¿sabes?
Recordé una conversación en la que me había puesto al día de su nuevo ligue. Un chico de la facultad de medicina al que había traído un par de veces a casa con la excusa de estudiar juntos.
Sonreí de medio lado y me preparé un té.
—Enhorabuena —le dije. Me caía bien y me dejaba el espacio que necesitaba para mí misma. Había tenido mucha suerte con ella.
—¿Y tú? ¿qué harás? Aprovecha que no estoy —dijo riendo. Luego se llevó las dos manos a la cabeza y se apretó las sienes—Me va a explotar… —gimió.
—No sé aún. Tal vez invite a una amiga a conocer mi nuevo piso.
—¿Una amiga? Creía que no conocías a nadie a parte de ese chico con el que quedas de vez en cuando.
Me sorprendió que supiera algo sobre Nando. Yo llevaba mi vida privada en absoluto secreto.
—¿Cómo sabes que quedo con un chico?
—Por el perfume —contestó ella—. Siempre que quedas con él, la casa huele a Paco Rabanne. Y ese perfume lo conozco, créeme. Lo llevan los pijos.
—Ya … —contesté sorprendida.
—Hija, es que debe de ducharse con él, porque ¡para que se quede en tu ropa!… Eso, o es algo más que un amigo —dijo sacándome la lengua.
No contesté y puse mi atención en la tostadora. Aún no conseguía crear intimidad con nadie. Nunca lo había logrado. En realidad, dentro de mí las alertas seguían activadas.
—Chica misteriosa… —susurró saliendo de la cocina.
Me pregunté si en algún momento sería capaz de decirle que no me interesaban los chicos, si se daría esa situación y si ella era ese tipo de chica que lo aceptaría sin problemas. Mi vida en España se había limitado a unos meses en un colegio Inglés hacía casi un año y medio. Ahora estábamos en la universidad y suponía que la gente trataba esos temas de otro modo. Evidentemente España no era como Italia, pero tampoco era cuestión de ir anunciando mi sexualidad a los cuatro vientos.
Desayuné pensando en Elisa hasta que entró un mensaje.
Marqué su número. Me había propuesto dejar de comunicarme por wassap y acostumbrarla a escuchar mi voz.
Me contestó a la tercera llamada.
—Hola. Te acabo de escribir —dijo apresuradamente.
—Ya lo he visto, pero le he cogido manía al wassap y prefiero hablar con la gente.
—Ok.
—¿Nos vemos?
—Claro. Te preguntaba a qué hora te venía bien —su voz sonaba más seca que la última vez que habíamos hablado.
—¿Sobre las siete y media te parece bien?
—Por mí perfecto.
—¿Habías pensado algún sitio?
—No sé, una cafetería estaría bien. Parece que va a llover.
—Cerca de mi casa hay varias.
—¿Por dónde vives?
—Por Alonso Martínez. Comparto piso con otra chica —me detuve antes de añadir “y se va el fin de semana”.
—Ah, qué bien. Esa zona mola. Aunque en fin de semana está siempre llena de gente.
—Nuestro piso no da a la calle sino a un patio de manzana muy grande con un jardín interior. La verdad es que es muy tranquilo.
—Qué suerte —respondió sin entusiasmo.
—Sí. La verdad es que estoy contenta con la casa.
—¿Y te llevas bien con tu compañera? —preguntó y me pareció advertir cierto recelo en su voz.
Sonreí.
—Apenas nos vemos, pero es maja y va a su aire, y eso me gusta.
—Sí, ya sé … —contestó ella rápidamente.
Volví a sonreír. Me gustaba pensar que ella me conocía bien, aunque eso no fuera cierto.
—¿Te gustaría conocerla?
—¿A quién? ¿a tu compañera de piso? — preguntó incrédula.
—No —reí— Me refiero a mi casa. Hoy hace un día de perros y mi compañera se va el fin de semana fuera. Si quieres podemos tomar algo aquí.
Se tomó su tiempo para contestar.
—No sé. No sé si es el mejor lugar…
—Es tan bueno como una cafetería, pero sin el ruido de la gente —insistí suavemente.
—Mejor quedamos por ahí cerca y si se da, me la enseñas —respondió.
—Como quieras.
No era prudente forzar la situación hasta que  nos viéramos. Entonces sentiría como iban las cosas entre nosotras.
Quedamos en una vieja cafetería sobre las siete y media. Yo llegué media hora antes. Prefería esperar y tener tiempo para acostumbrarme a la idea de verla de nuevo. Pedí una infusión y me senté de cara a la puerta para verla llegar.
Su entrada fue un shock para mí. Había empezado a llover y entró de espaldas a mí mientras sacudía el agua del paraguas. Le había crecido el pelo y ahora lo llevaba mucho más largo y más rubio, unos centímetros por encima de la cintura y ya no era la chica larguirucha con aspecto aniñado del Colegio Inglés. El corazón me dio un vuelco cuando se giró hacia mí.
Se apartó un largo mechón de pelo dorado de la cara y resopló mirando a su alrededor. Llevaba los labios levemente pintados y dos rosetones adornaban sus adorables mejillas. Clavó sus ojos en mí, sus precioso ojos azules rasgados y grandes como los de un felino, y contuvo una sonrisa.
Sentí que me temblaban las manos y me levanté de mi asiento mientras ella caminaba hacia mi mesa. Reconocí el movimiento ondulante de las caderas de su madre y los hombros anchos de su hermano Nando. Advertí cómo le miraban los chicos sentados en las mesas. Elisa se estaba convirtiendo en una auténtica belleza, y en ese momento me importó mucho mi aspecto. Llevaba unos vaqueros muy ceñidos y unas zapatillas de deportes. Como siempre, ningún adorno, pendientes anillos o pulseras. Como si eso le hubiera hecho falta. Yo me había recogido el pelo en un moño que sujetaba con una pinza negra como las patas de una araña y me arrepentí de no habérmelo soltado.
Se detuvo frente a la mesa que nos separaba y sonrió con timidez.
—Hola —le dije sin atreverme a acercarme a ella.
—Cuánto tiempo —susurró sentándose, y su súbitamente su rostro se ensombreció.
—Sí. Mucho —fue lo único que pude decir. No había contado con la impresión que me causaría su cambio. Ni siquiera había imaginado que ella pudiera cambiar. Me pregunté si yo lo habría hecho y qué estaría pensando ella de mí.
—Estás distinta — dije.
—Tú también —contestó ella sin mirarme.
—¿Para mejor o para peor? —pregunté intentado bromear—porque tú estás guapísima.
Se sonrojó y miró hacia otro lado.
—¿Dónde están los camareros? —refunfuñó.
—Creo que se han desmayado al verte entrar —dije consciente de que cada vez metía más la pata.
Me dirigió una mirada fría.
—No me trates como si fuera tonta. No he venido por nosotras, sino por Nando.
Sentí como si me acabarán de pegar una patada en pleno estómago y me llevé las manos instintivamente al abdomen.
—Claro, me olvidaba de que siempre hay algo más importante que nosotras —murmuré recobrando mi ironía.
—Era para eso para lo que habíamos quedado ¿no?
—Por supuesto —contesté haciendo lo imposible porque no se diera cuenta del daño que acababa de hacerme.
Elisa le hizo un gesto a un camarero que tomó nota de una menta y un café para mí. Había comenzado la tarde con una amable infusión relajante y ahora necesitaba algo que me espabilara de mis ingenuas expectativas acerca de una romántica reconciliación.
—Bueno. Pues aquí me tienes —le dije sacudiendo la segunda bolsa de azúcar que iba a arrojar en mi café —. Tú dirás.
—No. Creo que eres tú la que tienes que hablar —dijo ella removiendo su infusión.
—Ya te dije todo lo que tenía que decirte sobre tu hermano. No sé qué más quieres que te diga, la verdad.
—Pues qué piensas hacer —contestó ella golpeando la cucharilla contra la taza para sacudir las gotas de agua.
—¿Yo? Nada de nada. Yo ya he hecho lo que debía. El problema lo tiene él. Bueno, y tú —contesté sintiendo que empezaba a reaccionar a su golpe.
—Recibido. Así que piensas dejarle que siga haciéndose ilusiones.
La miré fijamente.
—Eli. No me llamaste por esto y lo sabes. Ya hemos hablado de Nando y es él el que tiene que admitir que no hay nada que hacer conmigo. No estamos aquí por él.
—Tal vez tú no, pero yo sí —contestó con tozudez. Había olvidado sus cambios de humor, su imprevisibilidad, su falta de empatía.
—Cuando te he visto entrar he pensado en lo mucho que habías cambiado, pero está claro que sólo lo has hecho por fuera —conseguí responderle. Apenas comenzaba a recuperar mi equilibrio que ella había roto con una sola frase.
Me dirigió una mirada de sorpresa, luego volvió a parapetarse detrás de su frialdad.
—Pues ya está ¿no? No hay nada mas que decirse —agregué bebiéndome mi café de un sorbo.
Alcé un brazo para pedir la cuenta. Estaba aturdida y muy triste, pero sobre todo deseaba alejarme de ahí a toda prisa. Esta nueva versión de Elisa no me gustaba en absoluto.
Ella pasó una mano por la mesa y susurró.
—Espera. No te vayas aún —lo dijo avergonzada.
—No me apetece quedarme a que me des más fuerte —contesté.
—Lo sé. Lo siento —se excusó sin mirarme.
Nos quedamos un largo rato calladas. Intenté darme tiempo para enfriar mi enfado.
—¿Me enseñas tu casa? —dijo con la vista clavada en su taza.
—Eli, mírame. Aún no lo has hecho desde que has llegado.
Levantó la vista de su infusión y me miró.
Su vulnerabilidad seguía allí, aunque menos visible que cuando la conocí. Estaba claro que había desarrollado más defensas hacia un mundo que ella, al igual que yo, sentía hostil y amenazante. Pero yo había cambiado. Tal vez no físicamente, pero ahora no quería pelear contra nadie y menos contra la única persona que realmente había amado.
—No pelees conmigo. Yo no soy tu enemiga.
—Lo sé — dijo volviendo a mirar la taza.
—Te he echado de menos ¿sabes? Me apetecía volver a verte.
—Gracias —contestó en un susurro.
—Pero si quieres que no hablemos de nosotras, si prefieres que nos despidamos ahora, lo entenderé. Me marcharé sin pelear contigo.
—No, no quiero que te vayas.
—¿De verdad? Porque me estás volviendo loca con tus cambios de humor —le reproché intentado suavizar mi tono.
La luz pálida de la calle arrojaba su resplandor sobre nosotras, sus manos largas y gentiles jugueteaban con el sobre vacío de uno de los azucarillos. Se pasó la lengua por los labios y los mordió con un gesto de arrepentimiento sincero, y al mirarla mi deseo de estar con ella  hizo que mi sangre hirviera bajo mi piel.
—Venga, seamos amigas —le propuse extendiendo una mano sobre la mesa hacia ella.
Vaciló y luego rozó la mía levemente. No se atrevió a tocarme completamente, pero ese sutil contacto me estremeció.
—¿Quieres que demos un paseo? Ha dejado de llover —le propuse mirando a través de los ventanales del café.
—De acuerdo —accedió.
Salimos de la cafetería a las calles húmedas y frescas de la ciudad. Aún era de día, aunque el atardecer plagado de nubes adelantaba la noche. Echamos a andar en silencio, cada una sumidas en sus propios pensamientos.
—Mira — le señalé—Ese edificio es donde yo vivo.
Elisa abandonó su ensimismamiento para echarle un vistazo. Parecía triste y preocupada.
—Es bonita —murmuró.
—Sí, lo es —le dije.
—¿Cómo te ha ido en Londres?
—Bueno, no es tan bueno como pensé. Llueve demasiado y a las tres de la tarde anochece. Pero al menos estamos Lucía y yo juntas.
—Eso está bien ¿no? Se te hará más llevadero.
—Sí… —dudó.
—¿Y qué tal con Andrés? —tanteé.
Me miró con recelo.
—¿De verdad te interesa?
—Si vas a ser sincera, sí — respondí jugándomela.
—Pues, no lo sé. Creo que vamos bien, pero…
—¿Pero?
—El sexo sigue sin funcionar como debiera.
Una oleada de angustia me invadió al imaginarla haciendo el amor con Andrés.
—Ya… —murmuré.
—Me has pedido que fuera sincera —se excusó.
Intenté reír.
—Sí, pero no esperaba que fueras tan explícita.
Ella sonrió también.
—¿Sabes que eres la primera persona a la que le cuento esto? Ni siquiera lo he hablado con Lucía.
—Pues gracias por la confianza. Aunque creo que Lucía es fan de tu novio.
—Te equivocas. Ella piensa que yo aún estoy… —se detuvo arrepentida de lo que iba a decir.
—¿Qué? —dije fingiendo desinterés. Había descubierto que en determinado momentos sólo conseguía que Elisa se abriera cuando yo fingía no estar del todo atenta.
—Ella cree que aún siento algo por ti.
Estaba loca por ella. Eso supe en ese mismo instante. Deseaba escuchar cualquier señal que me diera una mínima esperanza de volver a recuperarla.
—¿Y tú qué opinas? — le dije intentado bromear.
Ella no sonrió.
Caminamos hasta la siguiente esquina y entonces dijo.
—¿Me invitas a conocer tu casa?
—¿Ahora? —pregunté yo, perpleja.
—Sí —contestó ella.
Sus ojos azules reflejaban la escasa luz del día que se iba apagando, y dentro de ellos  creí distinguir algo de ese fuego que tan bien había sentido junto a ella.





36 comentarios:

  1. No podéis dejarnos así una semanaaaa!!! :'( Que bien que por fin se hayan visto, a ver que tal sigue la cosa jeje Gracias por hacernos disfrutar de cada capítulo ya sea alegre o triste :)

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    1. :D ¡Me encanta tu entusiasmo! ¡Gracias a ti!
      Besos. Vic

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  2. OOOOOMMMMGGGGGGG... q capitulo tan emocionante... graciasss Victoria... valio la pena la espera... ahora anhelo que sea otra vez jueves.. no pueden ser todos los dias jueves? ;) me tienes encarretada tanto que ingreso todos los diasss para ver si has adelantado un cap. fan #1.
    Un abrazo. Lorena

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  3. Hola Lorena. Lo escribí con mucho cariño hacia vosotras que me animáis a seguir con esto ¡y ya casi hacemos los dos años! ¡La semana que viene prometo que será la bomba! Tienes mi palabra.
    Un beso.
    Vic

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  4. IMPRESIONANTE!! sin palabras solo quiero leer más!! cada vez la espera se hace más larga...
    Es increíble lo que escribes, fantástico.
    Esperando el siguiente capitulo con más ganas que nunca!

    Un saludo y gracias por hacernos disfrutar tanto!

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  5. Ahh, ¡qué bien! Ha sido un capítulo genial que ha calmado la sed tras las vacaciones jajajaja vaya, ¡se me ha hecho cortísimo!

    Hasta la semana que viene, sigue así :)

    Saludos,
    Amanda.

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  6. Dios me gusta tanto esta novela k he vuelto a leerla de nuevo desde el principio eres impresionante Victoria trasmites tanto cuando escribes que resulta fácil sumergirse en la novela imaginarse los personajes y todo lo que los rodea y eso no es fácil me tienes enganchada a esta novela desde el primer momento k la leí...Deseando leer el siguiente capítulo

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  7. Hola saludos desde Panamá.
    Desde que empeze a leer esta novela me encanto tanto que se me hizo un vicio. Todos los dias entraba para ver si habias publicado otro capitulo. Esperare con ansias el proximo.
    Gracias.
    Besos

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  8. Ay dioooooos este capítulo ha sido con diferencia uno de los mejores hasta el momento. Me ha hecho sentir esa emoción y esos sentimientos entre ellas de una manera increíble. Hacía mucho tiempo que no tenía tantas ganas de que llegue el próximo capítulo. Gracias victoria! !!!!!������

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  9. omg no pueden hacerme estooo T_T tener que esperar una semana para poder saber que paso :( saludos desde venezuela

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  10. Wooww Vic cada vez q pones un capitulo quedo en shock jajajaja me gusto mucho q las chicas se encontraran por fin...aunq no era la reunión q esperaba pero es de entender porq ha pasado mucho tiempo :( y ellas aun tiene mucho q resolver...Chiara necesita contarle a Elisa de una vez por todas q no la engaño!! porq la nueva Elisa es producto de pensar q chiara jugo con ella :'( y como si no fuera suficiente!!! Andrés y nando entran en la ecuación ahora o.O Chiara la ve a Elisa con sus ojitos en forma de corazón <3 <3 y ella ha sido muy dura al verla :'( solo espero q no se digan mas cosas q las alejen!! muchos sentimientos encontrados!! sufrooooooo jejejeje la verdad es q es muy emocionante! Gracias Vic por este capitulo y un doble gracias porq de este lado del planeta nos llego el dia miércoles :D :D muchos besotes desde Peru y q ya sea Meircoles=Jueves!!

    Hayde :) :)

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  11. Hola Chicas: Disculpad que no os conteste una a una, pero ando con una gripe que me tiene vencida. Sois todas maravillosas y me hace muchísima ilusión que estéis disfrutando tanto de la novela. No sé cómo agradeceros vuestros comentarios llenos de entusiasmo.
    Gracias, de corazón.
    Besos.
    Vic

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  12. Nooooooooooooooooooooooooo!!! Muero mil! Haha pfff buenerrimo como siempre y ahora como pretenden q sobreviva la semana!? Haha ya quiero q sea jueves de nuevo gracias continúen excelente trabajo

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    1. ¡Gracias a ti! Creo que te gustará el de la semana que viene: ;)
      Besos. Vic

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  13. O.O Ayy caramba! Qué capítulo! Ufff es que estoy sin palabras jajajaj. No puedo dejar de sonreír de la emoción de saber qué pasará. Y pensar que falta una semana más...son tremendas, nos mantienen con el alma en un hilo jajaj. Son las 12 de la noche, mañana es dia de trabajo y yo no se como conseguiré dormir jejej.
    Pd. Toma muchos liquidos, unas pastillitas y a descansar. Cuidate Vic! Saludos.
    Atte. Ale

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    1. ¡Hola Ale! Seguiré tus consejos sobre mi gripe. Aquí hace un calor terrible aún y eso no ayuda mucho… :( Me encantan tus comentarios y que sigas leyendo la historia. Mil besos.
      Vic

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  14. Que capitulo!! me encanto, sin dudas de los mejores.. Volví a releer los capítulos desde el principio, y la verdad, no veo manera de que estas chicas no tengan un final feliz! lo que si deseo es que sea lejano, porque quiero seguir leyendo la historia. Es leer un capitulo y esperar que sea Jueves para leer el otro, se me convirtió en una rutina, pero de las placenteras. Mil gracias Victoria por regalarnos esta historia.

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    1. ¡Mil gracias a ti, querida Sol, por seguir tan fiel a la historia! Un beso. Vic

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  15. hola Victoria, escribo desde " rockies de Colorado , usa" encontre este blog y la verdad la historia me ha enamorado creo que como a todas, nunca escribo ningun comentario pero creo que vale por mil o mas uno que haga.
    Eres de verdad una escritora maravillosa y sin duda comprare cualquier libro que salga a partir de esta historia...cada vez que leo un capitulo vivo la historia literalmente o recuerdo algun amor pasado ya, ahi esta el merito que nos hagas vivir las emociones y situaciones que escribe.
    Perdon por extenderme en mi comentario , es la emocion
    yanira

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  16. ¡Hola Yanira! Muchísimas gracias por tus piropos sobre mi trabajo. Me encanta que sigas nuestra historia. LA verdad es que vuestros comentarios y tener contacto con vosotras es muy estimulante para poder seguir con esto.
    ¡Te mando un abrazo desde España!
    Besos.
    Vic

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  17. Como se hace p aguantarse una semana entera sin saber q va a pasar!!! La ansiedad va a matarme Jajaj. Excelente la historia, me fascina =)

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    1. Hola Gaby:
      YA queda menos y prometo que lo pasarás bien este jueves.
      Un beso y gracias mil por tu comentario.
      Vic

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  18. Gracias por esta maravillosa historia, no hay nada como imaginarse cada escena y quedar mordiéndose los codos (como decimos acá) para esperar el próximo capitulo.
    Laura. Colombia :)

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  19. Eh esperado tanto para este encuentro, cuando se fueron de vacaciones sentía que me iba a dar algo xD la.incertidumbre me mataba x saber que pasaría y ahora me dejan en la mejor parte xD, se que puede pasar algo o puede pasar nada ñ, me encanta su historia espero actualicen pronto :3 me.gusto la parte en que Elisa entra y chiara la describe es cm.si yo estuviera ahí viendolas.... Sigan me encanta su historia :3

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    1. ¡Gracias! Espero que te guste el de esta semana.
      Un beso.
      Vic

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  20. Que increible .. tardandome un poco pqra comentar, pero aqui estoy. Fascinada por este capitulo y con las ansias a millon de leer el proximo que seguro sera mas intenso.

    Espero este mucho mejor victoria y que ya estes recuperandote.

    Supongo sera elisa la que cuente desde su perspectiva la situacion del proximo capitulo, y qunque sea cuqlquiera de las dos . Ne encanta esta historia.

    Un abrzo desde colombia..

    Besos. Kelly.

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  21. Ha sido bastante bueno. Solo un consejo, desde hace tiempo he leído tus publicaciones semanales, y en verdad llegó un punto en el que la historia de las chicas, que a mi punto de vista debería de ser la principal, fue pasando a segundo plano. Creo que en ocasiones te enfocas mucho en personajes como el de Nando, Andres o la mamá de Elisa :( Es un simple consejo, a mi como lectora me encantaría leer más la relación de Elisa-Chiara. De ahí en fuera, muchas felicidades, lograste recuperar mi atención. Abrazos desde Mexico.

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  22. estoy impresionada!! os conocí de casualidad a través del Facebook de una amiga, y no he podido parar hasta leerme todos los capítulos.
    me has hecho reir, soñar, llorar, sentir las mariposas de esos primeros encuentros, sentír ese deseo que se siente cuando esa persona q te provoca todo eso está cerca d ti, he sentido celos, ganas de morirme, ya que m he visto reflejada en todos y cada uno de esos estados de ánimo... vales para esto, y sabes llegar al corazón, a las emociones, tocar esa fibra sensible y ufff, sino me echan del trabajo d esta... veras tu.. he estado leyendo hasta a hurtadillas porque no podía concentrarme mas que en Elisa y chiara jajajaj muy fuerte esto!! esperando al jueves para leer el próximo.
    Mil gracias!

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  23. YA CASI ES JUEVES YA CASI ES JUEVES OMG OMG OMG OMG OMG

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  24. Me encanto este capitulo de verdad espero los jueves con ansias espero nos sorprendas esta semana un beso y cuida esa gripe un beso

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  25. Me siento muuuy identificada con el caracter de Chiara y con la relacción que estas desarrollando entre ellas. Me encanta la novela, ojalá todos los dias jueves!! Y me gusta mucho la realidad que expresas, por desgracia aún hay que luchar el triple en una relacción gay que hetero.
    Genial Victoria, gracias por cada capítulo! Mejorate! ;)

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  26. Por qué no llega el nuevo???:((((((((

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