jueves, 24 de julio de 2014

Cap. 65. CHIARA: Elisa de nuevo.


Nando desapareció de  mi vida una semana. Cuando volvió a llamar me di cuenta del esfuerzo que había hecho por mantener esa distancia. Su voz intentaba parecer tranquila, pero yo escuchaba ese tono ligeramente más agudo con el que pretendemos aparentar alegría  cuando estamos tristes. Me esforcé en encontrar palabras con las que consolarle, pero todas me parecían sacadas de un manual. Frases tópicas a las que el reaccionaría con enfado. Era orgulloso y listo, y a la gente inteligente es difícil consolarla cuando la solución pasa por aceptar la cosas tal y como son. Descolgué temerosa de que la conversación acabara en una pelea.
—¿Qué tal todo? —pregunté intentando parecer tranquila.
—Bien. Estoy yendo mucho al gimnasio. Así descargo —escuché un risita nerviosa—¿Y tú? ¿Qué has hecho estos días?
—Decorar mi habitación, leer algunos de los libros que usaré el próximo curso y estudiar un poco.
—¡Qué ganas!
Recordé que Elisa había hecho ese mismo comentario la primera vez que nos habíamos conocido.
—Me gusta mi carrera y tengo demasiado tiempo libre.
—Ya…pues si quieres podemos usar tu tiempo para hacer algo juntos.
Allí estaba la propuesta que estaba temiendo.
—¿Estás seguro?
—¿Por qué no habría de estarlo?
—Es obvio ¿no? El último día que nos vimos no fue exactamente divertido.
—No hagamos un drama de todo esto ¿ok?
Me di cuenta de que estaba usando una estrategia. Una que yo conocía: fingir que no había ocurrido nada para volver a empezar de nuevo en unas semanas, unos días tal vez, dependiendo de cómo gestionara su ansiedad por estar conmigo.
—No sé si es buena idea, Nando. Mi decisión no va a cambiar.
—¿Alguien te lo ha pedido?
—No… de momento. Pero me cuesta creer que hayas asumido tan rápidamente que sólo seremos amigos.
—¿Rápidamente? Chiara, ¡llevamos sin vernos nueve días!
Él había contado los días, yo me había sumergido en mis libros y mi nueva compañera de piso, con la que había salido un par de noches.
—Tal vez sea necesario más tiempo ¿no?
—¿Por qué? Me pediste que no dejara de ser tu amigo, y eso te propongo.
—No te lo pedí, Nando. Te pregunté si dejarías de serlo y de verdad que lo habría entendido si lo hubieras hecho. Lo cierto es que esperaba que desaparecieras.
—¡Vaya! ¡Muchas gracias!
—No, no me has entendido. No deseo que desaparezcas, sólo digo que creo que seguir viéndonos no te sentará bien, y yo no quiero ser la causante de tu malestar.
—Me encuentro peor si no te veo —admitió suavizando su voz.
Escuché una llamada en espera. Aparté el auricular y vi el nombre de Elisa. Mi corazón dio un brinco.
—¿Estás ahí? —preguntó Nando.
—Sí, perdona es que me están llamando.
—¿Quién te llama? —. Sentí su arrepentimiento inmediatamente después de haber hecho la pregunta.
—Mi abuela —mentí.
—¿Quieres que te llame luego?
El pitido de la llamada sonó un par de veces más y luego cesó.
—No, no te preocupes. ¿Estás en casa?
—No estoy saliendo del gimnasio. Si quieres me acerco y cenamos algo.
—La verdad es que estoy muy cansada.
—Ok. Como quieras.
—Te lo agradezco de todos modos.
—No hay de qué —contestó algo molesto—. No me trates de pronto como si fuéramos dos desconocidos.
—Sólo intentaba ser amable.
—Perdona —se excusó, suavizando el tono—. Es que has sonado tan distante.
—Nando… —comencé a decir.
—Me encanta cuando dices mi nombre.
—No te agarres a ninguna esperanza, por favor. Las cosas no cambiarán por más que nos sigamos viendo.
—Chiara sé cuidar de mí solito, no necesito que hagas de madre. Con una tengo suficiente. Te quiero ver porque me apetece, no necesito agarrarme a nada. Y si así fuera, es asunto mío ¿no te parece?
En ese momento lo vi. Él no iba a dejarme ir sin pelear y yo no podría acercarme a Elisa sin hacerles daño a los dos. ¿En qué momento había creído que ellos eran más fuertes que yo? ¿Cómo podía estar tan ciega? Una madre fría y dominante y un padre ausente eran un coctel perfecto para dejar desolados a dos chicos ávidos de amor. Elisa escondía esa necesidad detrás de sus crisis de ansiedad y una superficialidad que se esforzaba en imitar de su madre. Nando cultivaba una falsa fuerza detrás de horas de gimnasio y una maestría en el sarcasmo. No eran tan diferentes. Sentí una gran pena por todo lo que estaba pasando.
Colgamos después de una corta negociación en la que prometí que nos veríamos el fin de semana. La llamada de Elisa me había pillado desprevenida y tenía que decidir si contestarle o no.
Pasé veinte minutos mirando mi móvil. No estaba segura de qué era lo que iba a encontrarme si se la devolvía y tampoco podía calcular la fuerza de la que disponía para soportar un mala conversación con ella. No tuve tiempo de darle muchas más vueltas. El móvil volvió a sonar y su nombre iluminó la pantalla. Descolgué el teléfono después de exhalar todo el aire que había estado conteniendo en mis pulmones.
—¿Hola?
—Hola Chiara. Soy Elisa.
—Eli ¿cómo estás? —quise decir algo así como: “Ha pasado mucho tiempo…”, darle a entender que era consciente de que los meses de separación iban a pesar en nuestra charla, pero ella tenía claro lo que quería decirme y supe que lo había meditado largamente. Su frase sonó demasiado ensayada.
—Sólo te llamo para saber si estás saliendo con mi hermano.
Mi respuesta fue automática.
—No.
—¿Y por qué él cree que sí?
—Ni idea.
—No creo que seas tonta, Chiara. Te conozco. Si Nando no sabe suficiente sobre ti ya es hora de que se lo cuentes.
—¿Cuánto es “suficiente” para ti?
Ella mantuvo un silencio en el que sentí su desconcierto por mi reacción.
—Cuéntale que eres lesbiana —contestó.
—Ya lo sabe, Eli. Se lo conté al segundo día de conocernos.
—Eso es mentira.
—Como quieras —dije suavemente. Me encantaba escuchar su voz aunque sus palabras fueran secas y tontas. Me alegraba de oírla y  podía sentirla tan cerca como la había sentido en otros tiempos.
—¿Se lo has contado? —volvió a preguntar, sorprendida.
—Sí.
—Pero él…
—Él es tan tozudo como tú —me atreví  decir—, aunque algo más valiente.
Esperé su reacción a mi comentario. Necesitaba sacudirla, recordarle quiénes éramos las dos.
—¿Sabes que mi madre te odia? —contestó intentado devolver el golpe.
Sonreí. Su ataque había sido infantil, aunque me desconcertó saber eso.
—No, no lo sabía, pero no sé si me importa, francamente.
—Ella y Nando están peleando todo el día por tu culpa.
—Sólo me ha visto un par de veces. No sé qué puede tener contra mí.
—Nos vio la noche… —se detuvo.
—¿Nos vio? —le animé a seguir. Me excitaba la idea de que ella recordara nuestra despedida.
—Te vio en mi casa. La noche que dormimos juntas y ahora sabe que estás saliendo con mi hermano. Te puedes imaginar el lío que estás montando ¿verdad?
Evité contestar a lo último. Había decidido que no discutiría con ella dijese lo que dijese. El sencillo hecho de estar escuchando su voz me hacía tan feliz que no conseguía hacerme enfadar.
—Creo que hicimos algo más que dormir, Elisa.
—Y yo creo que eso no es importante, ahora —atajó.
—Ok. ¿De qué quieres que hablemos entonces?
—De Nando. Él está sufriendo. Lo sé. Le conozco aunque no lo diga.
—Yo no tengo la culpa, Elisa. No le he engañado en ningún momento.
—¿Pero de todos los tíos del mundo tenías que salir con él? ¿Por qué? Francamente, no te entiendo.
Sabía lo que iba a contestarle y no dudé en hacerlo.
—Quería estar cerca de ti.
Ella no dijo nada. Por un instante pensé que había colgado, pero escuché su respiración y recé para que siguiera ahí más tiempo. A medida que la escuchaba deseaba más y más volver a verla. Ella producía en mí la misma sensación que el calor hubiera producido en un vasito lleno de hielos.
—Soy consciente de que lo que acabo de decir suena fatal, pero no he usado a tu hermano. No fue sólo eso. Nando es el primer amigo real que tengo en toda mi vida.
—Pero sabes que él está buscando otra cosa y tienes que alejarte. Mi madre se está volviendo loca con todo esto y él no está bien.
—¿Y tú, Eli? ¿cómo estás tú? ¿Sabes que hace más de un año que no hablamos? No tienes ni idea de lo que me gusta escuchar tu voz —.Acababa de saltarme toda la prudencia que debía de usar para esta conversación, pero por una vez decidí ser valiente sin esperar ningún resultado. Ella abría mi corazón y yo sólo obedecía ese impulso.
—¿Por qué me dices eso? — preguntó enfadada.
—Porque me acabo de dar cuenta de lo mucho que te he echado de menos.
Escuché sus pasos deteniéndose. Durante toda la conversación había sentido sus movimientos, nerviosos, tal vez recorriendo su dormitorio. Esperó un poco hasta encontrar la respuesta justa.
—¿No te fue bien con tu amiga? —preguntó con sarcasmo.
—¿Qué amiga?
—La del video.
—¿Quieres que hablemos de eso?
—No.
—Vale.
—Una imagen fue suficiente.
—Entonces ¿por qué hiciste el amor conmigo esa noche?
—No lo sé. Pero me arrepiento.
—No sabes cuánto siento escuchar eso —dije sinceramente.
—¿Qué esperabas? —exclamó ella visiblemente alterada.
—Que fueras coherente con lo que sentiste esa noche.
—¿Acaso crees que estás dentro de mí?
—Sí —dije—. Así es como me siento cuando estoy contigo y permites que vea quién eres.
—No. Tú no estás dentro de mí. Nadie está dentro de mí.
—Yo he estado, y es maravilloso sentirte cerca.
Había dejado de pensar en las consecuencias. Ahora todo salía de mi boca como si siempre hubiera estado allí, esperando a decírselo a ella.
—¿Y si fue tan maravilloso, por qué no me has llamado en todo este tiempo?
Pensé en que con toda seguridad ya estaba arrepentida de haberme hecho esa pregunta, de mostrar que había deseado mi llamada.
—No viniste al aeropuerto y las veces que te llamé no estabas conectada. Creo que fuiste muy clara.
—A veces uno desea…
—¿Qué?
—Que insistan.
—¿Contigo?¿insistir? No, gracias. Sé lo dura que puedes llegar a ser y ya fue suficiente con esperar hasta el último minuto en la puerta de embarque.
De pronto mi cariño se estaba convirtiendo en rencor. Había intentado olvidar las sensaciones de abandono que había experimentado en el aeropuerto. No, no era justa conmigo. No lo había sido.
—Elisa, si quieres podemos quedar y hablar. Creo que necesitas entender lo que realmente pasó entre esa chica y yo. Todo lo demás fueron suposiciones tuyas. Además ¿crees que si de verdad me hubiera importado estaría hablando contigo? Sería mucho mas fácil estar con alguien que sí que desea mi compañía.
—Bien, lo acabas de arreglar.
—Da igual lo que diga. Vas a darle la vuelta a cualquier cosa que intente explicarte.
—Has tenido más de un año para hacerlo —su voz había comenzado a ceder a la añoranza y yo lo podía sentir.
—No, no lo he tenido. Respeté tu decisión de alejarte de mí. No quiero perseguir a quién no me quiere.
—Yo te quería. Te quise mucho esa noche. Aún la recuerdo…
Se detuvo, y de nuevo escuché sus pasos por la habitación.
—Una vez me pediste que fuéramos amigas ¿Te acuerdas?
—Sí.
—Tal vez podamos empezar por ahí. Si te parece.
—No sé si deseo ser tu amiga.
—¿Tanto daño te he hecho?
No dijo nada. Lentamente iba recuperando su dureza.
—¿Qué vas a hacer con mi hermano?
—Elisa, te juro que Nando sabe todo lo que debe saber sobre mí, excepto… lo nuestro. Le conté que nos habíamos distanciado por eso, pero no entré en detalles.
—¿Él cree que no quiero ser tu amiga porque eres lesbiana?
—Supongo. La verdad es que no hablamos mucho de ti.
—¿Y de qué habláis? —su voz arañó la pregunta con celos.
—De todo un poco. Es fácil hablar con él de cualquier cosa.
—¿Con Nando? Enhorabuena, debes de ser la única.
—Tu hermano es muy buena persona ¿lo sabías?
—Claro que sí —respondió más calmada—. Por eso quiero que dejes de verle. Es más vulnerable de lo que la gente piensa.
—De eso ya me he dado cuenta, Elisa. Pero él no quiere que perdamos el contacto y yo estoy intentando hacerlo poco a poco para que no lo pase mal.
—A veces un buen corte es más eficaz.
—No me digas —reí.
—Me alegro de que te lo tome así.
—Venga, Elisa, intenta bromear un poco. Yo no quiero discutir contigo, ¿sabes lo que quiero?
—Ni idea
—Verte. Me muero de ganas de verte —confesé.
Ella no contestó nada, pero escuché sus dedos golpeando sobre la mesa.
—¿Para qué?
—¿Necesitas que te lo explique?
—Ha pasado mucho tiempo —contestó.
—Tiene gracia que digas eso. Es la frase que había imaginado que te diría yo cuando volviéramos a hablar, pero ¿sabes una cosa? ahora me siento como si no hubiera pasado tanto. ¿Tú no lo sientes así?
—Sí —susurró.
No dijimos nada más. Estuvimos un largo rato sin hablar. Me gustaba sentirla cerca y tal vez ella estaba sintiendo lo mismo. Aún no habíamos recorrido esa distancia que ella se esforzaba en poner entre nosotras, pero por un segundo, su imagen, tan querida por mí, apareció frágil en el horizonte y me pareció que caminaba hacia mí.

24 comentarios:

  1. Dios se nota que te tomaste tiempo para escribir esta parte del reencuentro de nuestras chicas me gustó mucho que introdujeras alguna que otra frase de los primeros encuentros de nuestras protagonistas me pregunto cuál de las dos habrá estado más nerviosa por la conversación he leído un par de veces este capítulo para que no se me pasara ningún detalle por alto eres increíble Victoria me hiciste sentir que estaba dentro del capitulo bueno siempre lo haces a esperar que la semana pase rápido para leer otro capítulo.

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  2. *Aplausos*... Precioso capítulo, estoy deseando que vuevan a verse, se quieren con locura. Gracias por escribir tan maravillosamente y compartirlo. Saludos :)

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  3. Este capítulo resume la añoranza de cada una por la otra, siento q me identifica demasiado. Elisa y Chiara logran sacar los recuerdos de cualquiera. Estuvo bueno, espero con ansias el siguiente capítulo.
    Jane.

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  4. Yaaaa!! Porfavor! Q se vean!!! D: hahaha muero mil! Como siempre excelente trabajo! Y ahora esperar otra semana :'( haha Gracias :)

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  5. Que nervios, hasta yo e sentido miedo y nerviosismo cuando Elisa la a llamado. Si fuera un libro de papel, y aunque tuviera unas 800 páginas, me lo habría acabado el mismo día después de comprarlo. Como nos engancháis con esta historia.

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  6. Al fin juntas en un mismo capitulo aunque sea por teléfono. Una cosa que no entiendo, ¿no sabia Nando lo de Elisa y Chiara? por algo le pidió a Elisa que no la llame y a Chiara le dijo que podían seguirse viendo mientras ella no vuelva con su hermana. Aunque tal vez las dos se están midiendo, para saber hasta donde llega la otra. Ojala sepamos pronto quien les mando el vídeo, primero pensaba que era uno después otro, ahora creo que es esa amiga de Elisa a la que no nombraron mas, Silvia. Mañana capaz pienso que se auto enviaron el vídeo.

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    1. Hola, pues yo como que pienso que la que hizo lo del dichoso vídeo fue Angie, ya que chiara la rechazó por elisa y después lo que paso en la fiesta de elisa. Quién sabe. Saludos!!

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  7. Buenisimooo felicitaciones ii me encanto!!

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  8. Oh my god! Qué tensión! Hasta el estómago se me contrajo de la emoción jajajajaja. Reencuentro, reencuentro...que sea ya!!!!!
    Saludos
    Atte. Ale

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  9. Este capitulo fue muy perfecto!, no puedo esperar hasta el siguiente omg omg *-* !!

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  10. Me encanta tu forma de escribir y la manera en la que captas la atención de quien te lee. Creo que hay muchas formas de desarrollar una historia, así la relación de Elisa y Chiara pudo haber sido contada de distintas y muchas maneras, pero afortunadamente nació de tu mano. Gracias por compartirla. Saludos.

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  11. Más emocionada no puedo estar, la historia es increible y el super esperado encuentro se siente cada vez más cerca, ya quiero leer el procimo capitulo.
    Mariel

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  12. Jajajaja ame la interaccion entre las chicas ;) :) extrañaba ese tira y afloja q tienen y tbm como se sacan de quicio la una a la otra!! A pesar de la dureza q quiere mostrar elisa..pues no le durara mucho porq chiara esta toda derretida por ella y no lo oculta ;) q gran capitulo victoria!! Bueno como siempre ;) ese reencuentro promete.. besos!!!

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  13. Por fin un capitulo con las chicas :) chiara no puede con el amor q tiene por elisa y a pesar q ella intenta en descargar su ira sobre ella al reclamarle por nando, pues chiara ni se fija porq la ha extranado mucho <3 cuando elisa la vea de nuevo se olvidara de todo ;)

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  14. reencuentro telefónico :D :D :D este capitulo te quedo perfecto Victoria, no podría ser de otra manera creo yo, la separación de ambas y el contacto q se da ahora las tendría q mantener alertas pero sin embargo Chiara no oculta lo mucho q ha extrañado a Elisa, y bueno Eli puede ocultar muy bien sus sentimientos a través de su dureza :( Presiento q cuando se vean se dirán cosas muy duras :( pero confío en q el amor prevalezca ante los sentimientos de abandono y desamor q se creo entre ambas...y quisiera q por fin Chiara le explicara a Elisa lo q en verdad paso (y no paso) con Verónica ;) y ojala Elisa no le de vuelta a todo lo q ella le diga!!! Esperare el jueves con ansias!!! Gracias Victoria por tan linda historia q nos obsequias cada semana <3 <3 Muchos besos y éxitos!

    Hayde :)

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  15. Elisa no alejes a Chiara :( estoy casi segura q cuando la vea de nuevo ni se acordara de q estaba enojada con ella ;) Eso es lo bonito del amor <3 <3 A veces ni la distancia puede borrar los sentimientos cuando son verdaderos, solo tienen q ser sinceras la una con la otra y encontrar el camino de vuelta. Grande Victoria, besos.

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  16. Muero de amor. Me encanta cada dia más la historia y espero que pronto se vean estoy deseando ver como reaccionan.GRACIAS

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  17. Y el 66? subirlo porfa...

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  18. Chiara esta conversación que tuviste por telefono fue badass, fuiste badass (se que chiara no es real asi que lo que realmente quiero decir es: la autora es badass)

    Nunca había utilizado la palabra badass tantas veces en una oración.

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  19. Hola me gusto mucho este capitulo espero el ansiado encuentro Elisa tiene que escuchar a Chiara y entender lo que Paso Grande Victoria un beso desde Peru.

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  20. No habra capitulo nuevo¿? :(

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  21. Hola buenas, quería saber si esta semana no hay capítulo? Aprovecho para felicitarte. Muchas gracias

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  22. porfa suban el 66 lo estoy esperando con ansias desde ayer , mas bien desde la semana pasada.

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