jueves, 19 de junio de 2014

Cap. 60. CHIARA: Mentiras.


Mi abuela me despertó temprano. Me vestí al toda prisa y bajé al vestíbulo del hotel. Esa mañana había amanecido sorprendentemente fría. Como si anunciara lo que iba a pasar. Las temperaturas habían bajado al menos quince grados y yo tuve que regresar a mi habitación para cambiarme de ropa.
Cuando salía del cuarto entró un mensaje. Era Nando. No había tardado ni veinticuatro horas en llamar. Leí sus palabras con avidez, buscando noticias de Elisa.
“¿Llamaste a Elisa?” “Te apetece que comamos juntos? Yo acabo unas gestiones a las dos.”
Contesté a lo primero y me detuve a pensar en lo segundo. Me caía bien, pero no era tonta y me podía ver deslizándome por una fina superficie de hielo por la que podía resbalar en cualquier momento.
“Tengo que comer con mi abuela”, contesté. “Gracias”
Entró otro mensaje.
“¿Y un café?”
No me sorprendió su insistencia. Tenía la misma tenacidad que la que había empleado para conseguir un cuerpo exageradamente musculoso.
Resoplé y bajé a reunirme con mi abuela.
Guardé el móvil en el bolsillo de mi chaqueta para darme tiempo.
—¿Todo bien? —me preguntó.
—Sí, claro.
Cogimos un taxi hasta la calle Serrano y nos detuvimos en un antiguo edificio de construcción Franquista con un pequeño jardín delante.
—¿Quieres que suba o te espero tomando un café por aquí?
—Te ahorraré toda esta pesadez. No creo que me lleve más de una hora.
—¿Estarás bien?
—Por supuesto —sonrió.
Esperé a que entrara en el portal y escuché el sonido rígido de sus pasos subiendo las escaleras. Su voz resonó con mucho eco cuando el portero le preguntó a dónde iba. Luego el motor del ascensor se puso en marcha.
Miré a mi alrededor buscando algún bar donde poder tomar algo. Crucé.
Escuché el chirrido de los frenos del taxi a un metro de mi cuerpo, la voz del taxista gritándome, y de pronto Nando estaba allí, a mi lado.
Yo no había retrocedido ni un centímetro. Aún no entendía qué había pasado.
El taxista seguía hablándome a gritos desde la ventanilla del coche mientras una mujer alta y esbelta como un pura sangre intentaba calmarle. La reconocí como la madre de Elisa.
—¿Chiara? —Nando me sostenía de un brazo.
Le miré, aún confusa.
—No pasa nada . Estoy bien ¿Qué haces tú aquí? —pregunté.
—Eso mismo te iba preguntar yo.
Subimos a la acera de nuevo y cogí aire. La madre de Elisa caminó hacia nosotros y me miró.
Lo sabía. Supe que lo sabía. Era esa mirada severa, hostil, que conocía perfectamente.
—Mamá ¿te acuerdas de la amiga de Elisa?
—Perfectamente —dijo forzando una sonrisa sin moverse.
—Joder,  ¡qué susto nos has dado! ¿A dónde ibas?
—A tomarme un café —dije evitando la mirada de ella.
—Nosotros tenemos algo de prisa, Nando —apremió su madre dando unos pasos hacia el mismo portal donde se acababa de meter mi abuela.
—¿Estás hospedada por aquí? —preguntó Nando ignorando a su madre. Aún me sostenía del brazo.
—Más o menos —contesté intentado conectar algo que comenzaba a pegar chispazos en mi cabeza.
—¿Y tú? ¿A dónde vas? —pregunté con cautela.
—Tenemos hora con un notario. Un rollo de herencias. Si me esperas un rato podemos tomar algo juntos.
Mi cabeza trabajaba a toda velocidad. No era posible, no podía ser la misma persona. Me empecé a agobiar muchísimo. Sería imposible que no hiciera las mismas conexiones que yo acaba de hacer. En cuanto escuchara el apellido italiano de mi abuela, cuando viera su cara, cuando entendiera qué hacía yo allí. Joder, joder, joder. Este mundo, pequeño como una canica, que juega con nosotros.  
Sí, le esperaría.
No, no podía hacerlo, había quedado con mi abuela.
Improvisé.
—Es que estaba de paso por aquí, en realidad tengo que ir a otro sitio para hacer unos recados para…
—Tu abuela —acabó él la frase—. Me siento como el lobo feroz persiguiendo a Caperucita Roja.
Intenté sonreír.
—Nando —solicitó su madre con voz autoritaria.
—¿Entonces? Si me dices por dónde vas a estar te acompaño a hacer esos misterioso recados.
—Ok. Ponme un mensaje cuando salgas.
Me alejé a toda prisa de allí y marqué el número de teléfono de mi abuela. Esperé ansiosa que aún no lo hubiera apagado.
—¿Abuela?
—¿Pasa algo? ¿Estás bien?
—Sí, perdona, pero no me encuentro bien ¿Te importa que nos veamos en el hotel a mediodía? Algo del desayuno me ha dado dolor de estómago.
—¿Quieres que baje? Aún no ha llegado nadie.
—No, no te preocupes. Te espero en el hotel sobre las dos.
—Como quieras hija.
Colgué hecha un lío. Tenía que planear algo. Aún no podía creerme que  Raquel, aquella mujer difusa de la foto, fuera la abuela de Elisa. Tal vez no. Podía ser una coincidencia. Allí trabajaban varios abogados y probablemente todos llevaban gestiones similares. Caminé a toda prisa sin saber bien hacía dónde me dirigía. Tenía que hablar con Nando, sonsacárselo todo.
Fue una hora interminable hasta que me entró su mensaje.
“¿Por dónde andas?”
“Goya”, contesté.
“Hay un Starbucks en Conde de Peñalver” “¿Nos vemos allí?” “Tardo quince minutos”.
“Ok”
Marqué el número de mi abuela. Lo cogió a la segunda llamada.
—Estaba a punto de llamarte. Acabamos de terminar y estoy agotada. ¿Estás en el hotel? ¿Te encuentras mejor?
—Sí, mucho mejor. Abuela quiero hacer unos recados, comprar un libro que necesito. ¿Ha ido todo bien?
—Perfectamente —dijo sin más explicaciones.
—¿Estás bien?
—Sí, sólo cansada.
—¿Nos vemos más tarde? ¿Te importa?
—No, haz tus recados. Yo necesito echarme un rato.
Caminé por la calle Goya. Tenía los pies helados. Sólo había traído un par de sandalias. Eran poco más de las diez y media de la mañana y los termómetros marcaban trece grados. Pensé en mi conversación con Nando. Le preguntaría qué tal le había ido en el notario. Con poco que me contara sabría si habían estado con mi abuela.
Me detuve frente a una zapatería y entré. Salí con unas absurdas zapatillas de esparto con cuña. Sabía que eso me haría más alta que él. Nando no era muy alto, pero caminaba erguido como suele hacerlo la gente de corta estatura. Además no parecía que mi altura le impresionara.
Me pregunté si trataba de seducirle de algún modo y para qué. Necesitaba un aliado y él había aparecido con su brillante sonrisa y su evidente interés por mí. Parecía un buen chico, y  yo no había prometido nada, ni me había insinuado de ninguna manera, me repetí.  Ahora las piezas se habían movido de una manera inesperada y yo necesitaba encajarlas, tenerlas controladas, entender de qué iba todo esto,  y para eso necesitaba su ayuda.
Llegué al cruce de Goya con Conde de Peñalver y torcí a la derecha.
Nando estaba en la puerta del café.
—¿Has venido en cohete? —pregunté irónica
Se rió.
—Conozco esta ciudad mejor que tú. Seguramente tú has dado más vuelta. Venga vamos dentro, que estás helada ¿Has crecido en una hora? —preguntó abriéndome la puerta del local.
Señalé mis pies mientras entraba dentro del café.
—Estaban congelados y me he parado a comprarme algo más caliente.
—Bien hecho.
Nos sentamos en un largo sofá que aún conservaba el calor de los clientes anteriores.
—¿Qué te pido? — preguntó de pie frente a mí.
—Un capuccino.
—Claro, qué tonto. Un capuccino —repitió imitando un acento italiano excesivamente afectado.
Volvió con los cafés y unos azucarillos.
—Me gusta este sitio por esto —dijo palmeando el brazo del sofá—Es casero, ¿te gusta?
—Ahá —Asentí removiendo mi café.
—Así que eres la nieta de la amante de mi abuela…
Su voz sonó tan cordial y relajada que no entendí la frase.
—¿Qué?
Soltó una sonora carcajada.
—¡Por eso estabas tan asustada!
Me sentí una absoluta imbécil y eso me enfadó.
—No estaba asustada. No tengo nada de qué asustarme— mentí.
—Perdona, es que no deja de tener gracia, la verdad —dijo reprimiendo una sonrisa—. Venga, no te mosquees.
—Yo no le veo la gracia. Mi abuela ha sufrido mucho por todo esto.
—Lo supongo —afirmó con seriedad—. No me estaba burlando de tu abuela, pero reconoce que es una casualidad super rara ¿no?
—Sí.
—¿Por qué no me lo dijiste?
—Me di cuenta cuando te vi allí con tu madre y ni siquiera estaba segura. Era demasiado…
—Parece un culebrón —afirmó él—. Es increíble, la verdad. Cuando se lo cuente a Elisa va a flipar.
Elisa.
Joder.
Elisa.
¿Tiene que saberlo?
¿Es mejor o peor?
¿Qué hago?
—Creía que no os contabais nada.
—Pero esto tiene que saberlo, porque mi madre ha pasado un año super mosqueada con todo este rollo del testamento. ¿Sabes que tu abuela ha renunciado?
—¿Tú qué crees? —respondí irónica.
—Claro. Ha sido un gesto de la ostia. Mi madre no se lo podía creer. Nos ha tenido un año sin saber qué iba a hacer, y va y nos dice que no lo quiere. Era mucha pasta ¿sabes?
—Pues qué bien —contesté irritada. No quería seguir hablando del dinero. El dinero tenía esa extraña facultad de ensuciarlo todo.
—La verdad es que es una pasada. ¿Así que tu abuela y la mía eran bolleras? Flipante.
—¿Qué te parece tan flipante?pregunté con acritud.
—No sé. Todo. Que mi madre nunca nos lo contara. Que no nos dejara tener contacto con ella. La coincidencia.  ¿De verdad no te parece flipante?
—Supongo que sí —admití.
—A mí me da igual que fuera lesbi ¿sabes? —dijo con toda su absurda inocencia—Pero mi madre no quiere ni oír hablar del tema. Es como si las odiara.  A las lesbianas, me refiero.
Sentí mi estómago girando como una lavadora. Sí, sabía que había gente así. Eso quise decirle.
¿Y tú? ¿qué pensaras de tu hermana y de mí cuando lo sepas? Qué fácil no tener prejuicios cuando no te toca. ¿Hablarás conmigo cuando te diga que me gustan las tías? ¿Crees que porque me guste una chica no quiero tener un amigo? ¿Y tu hermana? ¿La seguirás llamando hermana? ¿Puedo decirte quién soy? ¿Puedo ser sincera contigo?
Me estaba mirando, con los ojos brillantes y la avidez que produce ver la belleza en los demás.
—Eres muy guapa.
Me levanté del asiento y corrí a los cuartos de baño.
Vomité.
Me senté un rato sobre el retrete y esperé.
Siempre he estado esperando.
Soy una experta en eso.
Puedo esperar hasta que no quede nada
Y aún entonces puedo seguir esperando.
pellido italiana de mi abuela, co feroz persiguiendo a Caperucita Roja.
lasotros.
lisa.ara el apellido italiana de mi abuela, c

18 comentarios:

  1. Madre mia vaya con las casualidades de la vida este capítulo estuvo lleno de tensión de principio a fin...La madre de Elisa recuerda a Chiara eso se noto k majo Nando parece k le gusta Chiara como se tomará Elisa ésta amistad... Dios Victoria nos tienes en vela con estos últimos capítulos eres increíble

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    1. ¡Gracias mil! A ver qué les va pasando… :)
      Besos.
      Victoria

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  2. Increíble el capitulo que quería decir Nando con lo de ¿coincidencia?será que sabe lo de Elisa y Chiara por que como se acordó de ella cuando ésta apareció en su puerta buscando a Elisa si solo la había visto una sola vez y había pasado más de un año cada vez se pone más interesante todo este tema y por que se puso nerviosa Chiara cuando Nando le dijo que era wapa y sale corriendo al baño y exactamente que está ¿esperando? Una semana más a comerse d las uñas

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    1. ¡Me encanta que te preguntes tantas cosas! ¡Me encanta que te interese tanto lo que les pasa a todos y te fijes en cada pequeño detalle! Eres de esas lectoras que hacen que la escritora tenga que estar atenta a todo. Uff , todo un reto. Besos.

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  3. Aaaaah!! Este capitulo esta bien pinche bueno!!!!! No se si pueda aguantar hasta el próximo jueves. Gracias por dejarnos conocer un poco mas a los personajes secundarios, yo creo que Nando y Chiara pueden llegar a ser muy buenos amigos y :O Elisa se enojará mucho mucho.

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    1. Hola: ¡Gracias por el entusiasmo que transmites en tu comentario! Me parecía importante que habláramos de que le hecho de ser lesbiana no excluye que uno quiera o necesite tener amigos masculinos. ¿No?
      Besos.
      Victoria

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  4. Me estaba encantado la novela, pero la verdad que ya cuando metísteis a abuelas lesbianas de por medio, me chirrió bastante. Aún por encima ahora esto... No negaré que las casualidades puedan existir, pero francamente con todo este lío de "abuelas amantes", dais a entender que de tal palo, tal astilla. Y aunque afortunadamente la gente que leemos esto no tengamos ningún prejuicio, de manera "incosciente" dais a entender que la homosexualidad es algo heriditario, cuando no es así...

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  5. Hola. Siento mucho que lo leas así. No es nuestra intención mandar ese mensaje, ni por asomo. No pensamos que la homosexualidad seas hereditaria, ni siquiera pensamos que haya muchas cosas que se llaman "hereditarias", que lo sean tal y como la gente cree. La historia de las abuelas forma parte de la trama porque tiene una función que necesito para desarrollar la historia de nuestras dos protagonistas. Sólo por eso. Y sí, esas casualidades existen, aunque, no sé por qué, en la vida real parece que chirrían menos que cuando se cuentan en un papel. Bueno, espero que te apetezca seguir leyendo nuestra historia.
    Un abrazo.
    Victoria

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  6. Por favor, haced que se encuentren en el proximo capitulo o me muero

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  7. Hola victoria, encantada con los giros y la excelente trama, mas alla de que todas y todos tengamos la idea de pronto ver a chiara y a elisa juntas. Es genial que exploren otros lados de la historia, esto de las abuelas del amor no realizado, los paralelos de las vidas con las de las chicas. Me ha gustado mucho. Y de paso me parece divertido lo de nando. Un lado qye no conociamos. Asi que me ha encantado y que espero con ansias el siguiente capitulo. Me habia retrasado en comentar . Pero aqui esta mi buena energia para ustedes. Un abrazo desde colombia. Como siempre.


    Att. Kelly ;-)

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    1. Tu buena energía es buena de verdad. Muchísimas gracias, amiga.
      Un beso y espero no defraudarte con la continuación del libro.
      Victoria

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    2. Me encanta que estes al pendiente de los comentarios y me imagino que estaras hechando a volar la imaginacion para no defraudarnos. Te felicito haces un gran trabajo y aqui estare esperando la continuacion de esta historia. Besos.


      Att. Kelly ;-)

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  8. Estoy enganchadísima a esta historia. El reencuentro entre ambas no me da llegado, qué tensión XD. Gracias por seguir con esta maravilla. Sólo extraño que sean un poco más largos los capítulos, por lo demás, de 10. Saludos :))

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    1. Sí, ¡qué más quisiera yo que tener más tiempo para alargarlos! De verdad. Los días van deprisa y el tiempo se me hace cortísimo entre una semana y la otra. Intentaré alargarlos. A ver si puedo. Besos.
      Victoria

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  9. Esto se pone cada vez mas bueno!!!!! :O Ahhh no se como haré para esperar al próximo capítulo!! :s

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  10. Ya lo tienes colgado. Lo he intentado alargar más que los anteriores. Besos.

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