jueves, 6 de febrero de 2014

Capítulo 44. ELISA: Matilda


Un grupo de mujeres ancianas mantenía una conversación nerviosa junto a los ascensores. La luz explotaba en los ventanales al final del pasillo como el flash de un fotógrafo. Tropecé con alguien que salía de una de las habitaciones y dije: «Perdón», sin dirigirle una mirada. Mi atención estaba puesta en una puerta más allá, de la que esperaba ver salir de un momento a otro a Chiara.
Golpeé con los nudillos. Escuché unos pasos demasiado lentos para ser los de ella y una anciana me abrió. La reconocí como la mujer que había llegado al hospital el último día.
Me sonrió con la misma sonrisa con que una buena anfitriona recibiría a un invitado al que se esfuerza en reconocer.
—¿Hola?
—¿Está Chiara? —pregunté intentado echar un vistazo a la habitación por encima de su hombro.
Entornó los ojos y asintió.
—Tú eres la chica que estaba con ella el otro día, ¿no?
—Elisa —me presenté, nerviosa.
Cerró la puerta tras ella y salió al pasillo conmigo.
—Chiara ha salido. Si te soy sincera no tengo ni idea de adónde ha ido —sus manos eran enormes y las movía abanicando el aire con ellas.
—Es que había quedado con ella aquí —contesté contrariada.
—Bien, pues entonces seguro que estará a punto de volver.
La mujer se sentó en una de las sillas del pasillo y con un gesto me invitó a hacerlo a su lado.
Logré apoyarme en el borde del asiento y manoseé mi móvil sin saber qué decir.
—Me llamo Matilda y soy la abuela de Chiara.
—Encantada —contesté en voz baja.
No me atrevía a mirarla, temía que pudiera leer mis pensamientos, que para mí brillaban en mi frente como las letras luminosas de una farmacia de guardia que te informa de sus horarios.
Sonrió de nuevo. Esta vez la miré de reojo. Estábamos demasiado juntas para que no resultara violento mirarla frontalmente.
—¿Te apetece un café? —me propuso.
Temía que si me alejaba de la habitación, Chiara pudiera volver y sentirse defraudada al no encontrarme.
—¿Por qué no le envías un mensaje y le dices que la esperamos en la cafetería? —dijo ella adivinando lo que escondía mi indecisión.
Asentí y le escribí: «Estoy con tu abuela en el café del hospital, ven pronto por favor».
Matilda se levantó y me tomó del brazo. Yo no esperaba un gesto así, pero supuse que tal vez necesitaba a alguien para caminar con firmeza, aunque no parecía una mujer débil, ni vacilante.
—Así que Elisa… —susurró sonriendo—. ¿Os conocéis desde hace mucho?
—No, unos meses, desde que empezó el colegio.
—Entonces eres muy amable al preocuparte tanto por ella. No hemos recibido muchas visitas.
—Chiara no tiene demasiados amigos —me atreví a decir—. No quiero decir que sea antipática, ni nada de eso… —me excusé.
Hizo un gesto con la mano que le quitaba importancia a mi comentario.
—Conozco a mi nieta, aunque haya pasado tiempo sin verla. No se confía fácilmente a los demás, ¿cierto?
—Eso parece —contesté mirando a la gente que salía de uno de los ascensores.
—¿Estáis en la misma clase?
—Ajá. Este año me han separado de mis amigas y Chiara parece la única chica interesante de toda mi clase.
—Pues tal vez me puedas hablar un poco de ella —sugirió—. He pasado muchos años sin contacto y me gustaría conocerla mejor—. Me di cuenta de que esa mujer conseguía hacerme hablar con facilidad. En cierto modo me sentía importante al pretender que yo la conocía a fondo.
—¿No ha tenido contacto con Chiara? —pregunté, aunque sabía la respuesta; la frase de Chiara cuando ella se había presentado no había sido exactamente una frase de bienvenida.
Matilda inclinó la cabeza hacia un lado con resignación.
—No el que hubiera deseado.
—Yo tampoco conozco a mi abuela —dije intentado ser solidaria.
—Esas cosas no deberían suceder nunca —meditó ella.
—Pero no la echo de menos. Es imposible echar de menos a alguien a quien no has conocido —añadí arrastrada por mis propias reflexiones.
—Duras palabras.
—No —expliqué—, no la odio ni nada así, es que no sé ni qué cara tiene. Mi madre perdió el contacto con ella hace muchos años, antes de que yo naciera.
—¿Y nunca has ido a verla?
—No sé dónde vive.
—¿Y tu abuelo?
—Creo que ellos se separaron o algo así. Siempre he pensado que por eso mi madre se enfadó con ella, pero no estoy segura. Nunca hablamos de eso en casa.
—Lo siento.
Me encogí de hombros.
—A lo mejor un día voy a verla —me inventé; no tenía ninguna intención de hacerlo, pero me pareció que dadas las circunstancias era correcto comentar algo así.
—Deberías… —me aconsejó, asintiendo.
Habíamos entrado en la cafetería y el sonido metálico de los cubiertos golpeando tazas y platos se mezclaba con las conversaciones que la gente mantenía a pesar del estruendo.
—Ruidoso lugar para estar en un hospital —comentó ella arrugando la nariz.
Buscamos una mesa en un lugar al fondo del comedor, lo más apartada posible de la barra donde los camareros se esforzaban en poner a prueba la resistencia de la vajilla golpeándola sin compasión.
—Bien, ¿has comido?
—Son las cinco —reí.
—Claro, qué tarde se ha hecho. ¿No te importará si me pido un sándwich?
—Para nada —contesté, y luego corregí—. Por supuesto que no me importa.
Había algo cargado de una dignidad aristocrática en Matilda. Eso que yo envidiaba en algunas mujeres que parecían sacadas de las novelas rusas de Tolstoi. Alzó la mano hacia un camarero demasiado jovial para ella.
—¿Qué vais a tomar, guapas?
Matilda obvió el adjetivo, aunque pude sentir su disgusto:
—Yo tomaré una Coca-Cola —me adelanté saltándome una norma básica de educación—. Lo siento —me apresuré a decir extendiendo la mano hacia ella como excusa por haberme saltado su turno.
—Un sándwich mixto —pidió Matilda con voz átona.
—Es que estoy nerviosa —me excusé en cuanto el camarero se alejó.
—No pasa nada, querida —dijo sacando del bolso un pastillero.
—Chiara no me ha contestado —susurré mirando mi móvil.
—Puede que no haya visto tu mensaje.
—Me escribió ella y parecía que tenía prisa por verme —hablaba sumida en mis propios pensamientos, sin hacer caso de la prudencia que me había propuesto tener escasos minutos antes.
—Elisa… —dijo ella.
Esperé a que terminara la frase.
—Sois muy amigas, ¿verdad?
Me sonrojé al advertir lo que encerraba su pregunta. Luego me dije que no era posible que ella hubiera llegado tan lejos en sus conclusiones.
—Sí, somos bastante amigas. Yo rompí con mi novio hace poco y ella no conocía a nadie en el colegio.
Me atropellaba, intentaba dar un aspecto casual al hecho de que estuviera mirando mi móvil cada treinta segundos.
—¿Tienes novio?
—Tenía…
—Claro, perdona, me lo acabas de decir.
Se hizo un silencio incómodo entre nosotras.
—Y Chiara, ¿sale con alguien?
De nuevo me sonrojé y miré hacia otro lado.
—Creo que no —mentí—, aunque hay un tipo que la persigue.
Se rio con ganas.
—Creía que el acoso masculino solo era algo de los hombres italianos.
Su risa me relajó.
—Bueno, no conozco a los hombres italianos, aunque mi madre dice que son insoportables.
—¿Tu madre conoce Italia?
—Vivió con mi abuela unos años cuando era muy pequeña.
—Qué vida tan interesante. ¿Y qué la llevó a Italia?
—Mi abuela había estudiado en Roma cuando era joven, creo que tuvo una beca o algo así, y adoraba la ciudad. Decidió volver cuando se casó. Tenía muchos amigos allí.
No se me escapó que algo de lo que había dicho llamaba su atención.
—¿A qué se dedicaba tu abuela?
—No lo sé —contesté—, pero le gustaba pintar, ¿sabes? Dibujaba muy bien. Eso creo.
—La vida está llena de casualidades —meditó Matilda mirándome fijamente.
Me pareció que palidecía. Sacó su pastillero y lo abrió con torpeza. Un montoncito de pastillas de colores se diseminaron por el mantel.
—Perdón, qué torpe soy.
Las metió de una en una en la cajita. Percibí su mano temblorosa y me conmovió. Sus dedos eran demasiado grandes para unas pastillas tan chiquititas.
—¿Te ayudo?
Agitó una mano, rechazando mi oferta. Su rostro se había endurecido de pronto, algo de lo que yo había dicho parecía haberla molestado.
—¿Estás bien? —pregunté con cautela.
Sonó un mensaje. Me precipité a leerlo: «Ti amo».
Miré a mi alrededor convencida de que Chiara estaba allí, en algún lugar, mirándonos.
—¿Noticias? —preguntó Matilda cortésmente.
—Sí, debe de estar por aquí —contesté poniéndome en pie—. Disculpa, ¿te importa que eche un vistazo por el comedor? Igual no nos está viendo.
Matilda extendió una mano, animándome a hacerlo.
Caminé entre las mesas, miré en la barra y salí al pasillo. No entendía lo que estaba pasando. Decidí llamarla. La locución me dijo que el móvil estaba desconectado. Sentí que algo parecido al miedo empezaba a invadirme. Un presentimiento de que las cosas no iban bien. Hice una segunda llamada sin resultado. Mandé un mensaje: «Llámame, por favor. Dime qué pasa».
Tomé aire y volví a la mesa donde Matilda cortaba en pequeños pedazos un sándwich al que trataba como si fuera un alimento más exquisito que las dos rebanadas de pan mal colocadas que rezumaban queso quemado y una sonrosada loncha de jamón de york.
—¿Ocurre algo? —preguntó.
—No lo sé —contesté sincerándome.
Estaba asustada y contrariada. ¿Qué se supone que debía pensar de todo esto?
—No te alarmes. Tiene que regresar en algún momento, su padre está aquí y estamos haciendo turnos para dormir con él. Esta noche le toca a ella.
Asentí, mi miedo comenzaba a convertirse en enfado. ¿Por qué me había hecho venir hasta aquí para luego desaparecer? ¿Por qué me estaba tratando de ese modo?
—¿Quieres que intente llamarla yo? —preguntó solícita Matilda.
—Ha desconectado el móvil.
—Se habrá quedado sin batería.
—Sí, claro. Debe de ser eso.
—Bien. ¿Más tranquila? —preguntó con complicidad.
—No estaba nerviosa —mentí—, es que me había preocupado un poco, ¿sabes?
—Sí, es normal. Cuando quieres mucho a alguien todo lo que le pasa te afecta mucho, ¿verdad?
La miré convencida de que, fuera como fuera, sabía lo que sentía por Chiara. Bajé la mirada a la mesa y no añadí nada. Su educación hizo que ella no hiciera más comentarios. Acabo su sándwich y pagó lo de las dos. Intenté impedirlo, pero me di cuenta de que no llevaba bastante dinero. Me abochornó toda la situación, como si el hecho de que yo hubiera pagado su comida pudiera suavizar lo que ella pensara sobre mí.
Salimos del comedor y subimos de nuevo a la tercera planta, donde descansaba el padre de Chiara.
Ella me invitó a entrar.
Me excusé diciendo que no quería molestar. Se detuvo delante de mí y me tomó las manos.
—Me alegro muchísimo de haberte conocido, Elisa, y espero que nos visites alguna vez en Roma.
Tardé unos segundos en entender el significado de esa invitación.
—¿En Roma?
—Por supuesto, tienes una casa allí, y estoy segura de que Chiara querrá que la visites con frecuencia.
—¿Chiara se va a Roma?
—Nos vamos los tres. No hay otra solución tal y como están las cosas.
«Ti amo.» Esas dos palabras adquirieron un significado aterrador para mí.
—Pero Chiara no… Chiara está estudiando aquí, y además no me ha dicho nada…
Matilda me apretó las manos.
—Chiara no quiere marcharse y creo adivinar que tú eres el motivo, ¿me equivoco?
Me solté de sus manos. No pretendía ser grosera, pero ya no me sentía cómoda como la amante abandonada a la que se consuela con palabras corteses que tratan de hacerte sentir importante, cuando en realidad no eres más que algo molesto de lo que hay que prescindir por motivos de adultos. Esos motivos tan sensatos que vienen respaldados por una frase del tipo «algún día lo entenderás».
—Tengo que irme —dije sin mirarla.
—Le diré que has venido —añadió.
—Ella lo sabe, me llamó para que viniera y sin embargo me ha dejado colgada —mi tono comenzaba a ser agudo e infantil, y eso me hacia más insignificante.
Ni un ápice de mi indignación me permitía recobrar ese lugar que había creído ocupar en el corazón de Chiara.
—No te enfades con ella. Seguro que tiene alguna explicación.
—Seguro —repetí yo fríamente.
La infelicidad tendría que ser privada, tendría que poder ocultarse, como lo hacía mi madre. Eso me dije mientras caminaba por el pasillo hacia los ascensores. Sentía la mirada de Matilda clavada en mi espalda.
Salí a la calle. Atardecía y en pocas horas se haría de noche. Podía tratar de regresar más tarde al hospital. Ella estaría allí. Ese pensamiento me alivió momentáneamente, pero en seguida mi orgullo me dijo que no lo haría. Ella me estaba dejando. Eso supe, ella me había llamado y luego había huido, había escapado de mí. Hasta ahora ese había sido mi papel y mientras había sido así, yo sabía o podía prever lo que sucedería a continuación. Ahora, de pronto, no tenía ni idea de en qué parte de la historia estábamos. Apagué mi móvil y caminé hasta mi casa como una autómata. Me crucé con mi madre en el pasillo y ella ni siquiera me preguntó de dónde venía. Rozó levemente mi cabeza con una mano y pasó de largo. Subí hasta mi dormitorio con la idea de ir al hospital si no podía aguantar la ansiedad. Pero me quedé dormida.

31 comentarios:

  1. Como todos los anteriores: exquisito.

    (:

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  2. Chicas, son las mejores!!! Dios, q emocionante... Y Chiara? Elisa no la va a ver de nuevo? Estoy q me como las u~as!!! Definitivamente, los jueves son mi dia favorito de la semana :D.

    Besos!

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  3. Muy buen capitulo! Tal vez es impresión mía pero creo que la abuela de Elisa es Raquel, la mujer de la que Matilda estaba enamorada, se puso muy nerviosa cuando Elisa le contó de su abuela, y estaba interesada en conocer su historia. Otra cosa Elisa, en serio ¿quedarse dormida?. Ojala se logren ver antes de que Chiara viaje a Roma. Espero con ansias el próximo capitulo! cada vez mas emocionante la historia.

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    1. Te imaginas?! si eso resultase así, diría que el mundo es un pañuelo....

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    2. La vida está llena de casualidades, como dice Matilda, jaja.. Espero que su historia no se repita, la abuela de Chiara debería recapacitar ahora que sabe lo de ella, no las tiene que separar.

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    3. Si es cierto, casualidades y algo q se llama "destino", en fin...que cada capitulo a mi se me hace corto y mas si queda tan emocionante, esperar una semana es como que mucho, Dios mio...demasiada la espera..hahahaha..pero bueno cuando llega jueves y veo que hay un nuevo capitulo se me olvida la dolorosa espera de la semana.

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  4. Zaaaaaz! Y asi es como termina la relación de Elisa con Chiara....y todo por culpa de Matilda por querer irse a Roma.
    Que lastima, la historia llevaba muy buen ritmo. Siento que el protagonismo de la historia ya se lo están robando a las chicas :(

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    1. :D tan linda, si Vic sabemos que aun nos tienes mucho que contar (Dios así lo quiere), solo que estamos ..a ver como podría decir...mmmm...ansiosas? es que ya llevan como que varios capítulos sin verse, sin tocarse, sin besarse? cuando harán el amor¿? ..en fin...no te lleves a Chiara pleaseeeee!!!

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  5. que no las separeeen :'(

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  6. joder!!! que triste... :(
    necesito masssss

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  7. Chicas primero que nada que buen capítulo, segundo que gran regalo de cumpleaños puesto que pensé que por la editorial no iban a publicar nada esta semana xD.... Estoy con sol creo que Matilde vio en Elisa a Raquel... Y si el estrés puede hacer que te duermas lo se por experiencia propia xD me parece que chiara es cobarde al decir te amo y luego desaparecer y apagar el móvil, es difícil para ambas pero esconderse no es la solución .... La historia es genial y os adoro desde el capítulo uno! Saludos y animo desde Venezuela.... Btw estoy con uno de los comentarios que dijo que nos dejaron picadas con la habitación antes de que llegara Matilde... Es mas exijo que esas dos quemen ganas antes de separarse xD (es broma pero no está de más pedir a ver si cuela)

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    1. Yo estoy contigo!!! Elisa tuvo sus momentos de dudar y aceptar sus sentimientos por chiara, pero lo q chiara ha hecho es muy cobarde :( deberia al menos decirselo frente a frente! No lanzarle el 'te amo' y luego desaparecer...creo q la separacion es inminente pero elisa deberia buscarla y enfrentarla antes q sea demasiado tarde...y como dices quemar ganas no estaria mal tampoco jajaja total quien sabe cuando se volveran a ver :'(

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  8. Woou!! Super increible la historia! Estas escritoras me tienen enganchadisima todos los jueves estan apartados para elisa y chiara! <3

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  9. ¡¡Que no se acabe la relación x culpa d la distancia!!.
    ¿Por qué Elisa no deja atrás su vida en Madrid y a su madre infiel y huye a Roma x amor?, es mayor d edad!!. (Es solo una idea. Jejeje) ;-P

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  10. Es obvio que la abuela de Elisa es Raquel!!!!!, no sé, es buena la historia estoy obsesionada con ella, pero creo que es como las telenovelas méxicanas.

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    1. En las telenovelas mexicanas no hay lesbianas :P

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  11. Muy buen capitolo, :) y las cosas de la vida es que Raquel seguramente es la Abuela de Elisa.... Hahahaha se pone bueno...

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  12. Soy una gran seguidora de esta serie pero una coincidencia como es que tanto la abuela como la nieta sean lesbianas vale...canta un poco pero vale...pero ya que las dos abuelas hubieran estado juntas me pareceria excesivo y que estropearia la historia

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    1. Tal vez es el destino arreglando lo que no pudo ser... Sea o no la abuela o ambas partes de las casualidades de la vidabda que las hay y si las cuento de seguro no me crees, esta bien desarrollado el ambiente te el tema, la angustia yo adoro la historia pero e de ser clara me agobio por ellas y porq se que así te sientes y es difícil sabiendo lo que es estar en esa postura cómo esa leer la historia y que encima se atacante el final feliz... Yo creo en la capacidad de las chicas en la historia y la escritura, creo en Elisa y chiara y que aunque suframos tanto y sintamos tanta impotencia en ciertas partes pues que nos darán una alegría en algún momento, huirá no se va todavía, aunque el se allá quedado dormid no se van a ir así no más

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  13. Wooo ha costado, pero tres capítulos después ahí está de nuevo esa chispa que hace que te metas en la historia y vibres con ella, felicitaciones por el interés de la editorial, pero olvidaros de que quieren publicar la novela, bajo mi punto de vista y modesta opinión este relato no tiene que ser comercial sino conmover al lector, si conseguís eso,tal y como lo estabais haciendo, lo primero vendrá solo, si me permitís un apunte he notado que este par de semanas anteriores, concretamente desde que la editorial se intereso en el proyecto (no me lo toméis a mal) que habéis estado más preocupadas por cómo y qué teníais que escribir, que de disfrutar escribiendo, con este último capitulo creo que os habéis reencontrado, simplemente magníficos los giros en la historia, seguid así y veréis está historia en muchas librerías.

    Un saludo

    Gracias por regalarnos vuestro trabajo, tiempo y en definitiva vuestro arte, me considero toda una afortunada.

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  14. Gracias a todas vosotras. Os aseguro que vuestros comentarios son de gran ayuda. Un abrazo desde España.
    Victoria

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  15. Me encanto el capitulo! Lo primero que pensé cuando lo leí fue que seguro Chiara tenia como empresa telefónica a Movistar y por eso le tardo tanto en llegar el mensaje de "Ti amo" a Elisa xD jajaja. Con respecto al tema de Matilda a mi me parece muy romántico que las abuelas de Chiara y Elisa hayan estado enamoradas, y ahora ellas también, me parece un giro interesante y no me lo esperaba la verdad. Incluso fantaseé con la idea de que Elisa y Chiara se hayan conocido de pequeñas, Elisa le dijo varias veces a Chiara que le resultaba familiar, que sentía que se conocían de antes, tal vez de otras vidas, eso también me resulto raro en un principio, aunque quizás si se conocieron. En fin me encanta por donde esta yendo la historia y espero que el próximo jueves tengamos otro capitulo y haya reencuentro!

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  16. jajajja me hizo reir el comentario de la empresa movistar que es un desastre xD

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  17. waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, T>T me dejan con la insertidumbre u.u , pero me gusta mucho su historia n.n

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  18. Sólo una cosilla, haciendo retrospectiva : La primera vez que aparece la abuela de Chiara en escena la enfermera dice algo así como "dice que es tu abuela, sólo habla italiano". Acto seguido la encontramos aquí hablando con Elisa en español fluído. No es grave pero yo lo corregiría. Con todo el cariño lo digo, ciao! C. C.

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    1. ¡¡Gracias!!Lo corrijo ahora mismo. Es que me he quedado sin correctora y no doy abasto. Un beso. Victoria.

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  19. Me ofrezco de correctora. No sería la primera vez que lo hago. Si necesitas ayuda, avisa. C. C.

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  20. Estoy que hago conjeturas o ya veo cosas dónde no van. Las abuelas con su historia y Elisa y Chiara con la suya?? Un cruce de historias?? Esto se pone cada vez mejor.

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