jueves, 23 de enero de 2014

Capítulo 42. ELISA: Perdida


Volví a casa de Lucía aquella noche y su hermano Carlos me abrió la puerta con los ojos enrojecidos y me dejó entrar sin decir una palabra. Me tumbé en el sofá, que aún olía a una mezcla de perfumes y alcohol derramado, tratando de ordenar la secuencia de acontecimientos de aquella noche de una manera que tuviera sentido.
¿Mi madre tenía un amante? Esa frase giraba en mi cabeza, desmontaba todos los personajes de mi casa, convertía la admiración de mi hermano por mi madre en una estafa, el amor de mi padre por ella en algo grotesco y ridículo, y a mí en su cómplice en este engaño. ¿Qué iba a hacer después de esto? ¿Acaso debía hacer algo? ¿Acaso podía?
No podía imaginarme entrando en casa y diciéndole:
—Hola, mamá, ayer te vi desnuda entrando en tu dormitorio con otro hombre.
No tenía ningún sentido. ¿Debía montar una escena? Mis emociones se habían congelado, sólo la parte racional de mi cerebro permanecía activa. Mi sorpresa se había convertido en un cubo de Rubik que debía ordenar antes de regresar a casa. Intenté convencerme de que lo olvidaría, de que a la mañana siguiente encontraría una solución.
Apenas dormí unas pocas horas. La luz del amanecer iluminó los vasos de plástico tirados por el suelo, atravesó con su luz las botellas de cristal, desveló el suelo pegajoso brillando como la brea, los rastros de refrescos derramados, las huellas de las pisadas bailarinas de los chicos como un camino para los pájaros. La casa estaba en silencio, mi cabeza trabajaba con ferocidad sin encontrar respuestas. Entré en el cuarto de baño de la planta inferior de la casa. Me esparcí agua fría por la cara. Ni siquiera me miré en el espejo. Salí de casa de Lucía en silencio y caminé hacia la mía sin convicción. Si hubiera podido habría escapado a miles de kilómetros de allí, no lo hubiera dudado. El descubrimiento de la infidelidad de mi madre me había llevado a un mundo de adultos en el que ya podría justificar un billete de avión a un país remoto. En mi imaginación, ellos lo habrían entendido. «No pueden obligarme a entender nada», me dije, y luego me di cuenta de que nadie me obligaría porque yo no sería capaz de contar lo que había visto.
Lucía vivía a dos estaciones de metro de mi casa. Nunca había viajado en metro tan temprano. Los vagones estaban llenos de gente que leía el periódico o que miraban al frente envueltos en una nube de pensamientos. Imaginé un futuro en el que yo sería más sabia y sólida. En el que habría olvidado todo esto y estaría preocupada por cosas más importantes, como mi trabajo o mi propia familia. Me di cuenta de que jamás había fantaseado con eso. En realidad no podía imaginar que yo tendría una familia. Una nostalgia desconocida se apoderó de mí. No, no tendría familia, no dejaría que me pasaran esas cosas.
Salí del metro y recorrí aún algunas calles hasta llegar a mi casa. Me detuve frente a la iglesia y pensé si debía rezar. Nunca había rezado, tampoco íbamos a misa, aunque mis padres se habían casado por la iglesia y Nando y yo estábamos bautizados. ¿Era todo hipocresía?
Entré en casa sin hacer ruido. Me detuve en el salón. Ella había limpiado cualquier rastro de la noche. Nunca la había visto limpiar, ni siquiera pasar un paño por encima de una mesa. Subí a mi dormitorio y me di cuenta de que el olor también había desaparecido. Probablemente habría abierto las ventanas, tal vez ya vestida con su camisón, aguantando el frío de la noche a cambio de un aire renovado, sin rastro de su aventura.
Su puerta estaba cerrada y no se oía gran cosa, aparte de los pájaros que poblaban nuestro barrio con los últimos trinos del buen tiempo. Un perro ladró y escuché el motor del coche de los vecinos de la casa de al lado.
Creo que entré en mi dormitorio con la idea de escribir lo sucedido y esconderlo a modo de prueba para convencerme a mí misma de que todo había sido real. Pero recuerdo que me senté en la cama y que desperté con la llegada de Nando a media mañana.
Me reconfortó escuchar su interminable charla y su ruidoso estilo de hacerse presente. Nando adora a mi madre e intenta parecerse a ella, pero, aunque ha heredado su sarcasmo, algo arde dentro de él de una manera animal. Es eso lo que le hace ser bondadoso a su manera, generoso, pasional. A su lado mi madre podría ser una versión de la reina del hielo en Narnia.
Aún lo recuerdo como si estuviera pasando ahora. Comemos temprano, ninguno de los dos hemos desayunado y estamos muertos de hambre. Mamá se sienta con nosotros y apoya la cara sobre sus manos con una sonrisa que para mí quiere decir mucho más de lo que es. Se la ve radiante, lleva el camisón y una larga rebeca de cachemir blanca como la nieve. Esa mañana hace más frío, el tiempo ha cambiado súbitamente, como si empatizara con mis emociones. Estamos a principios de noviembre, ya llevamos tres meses de colegio. Mi madre ha hecho dos intentos de comentar conmigo la fiesta, pero de mi boca solo han salido gruñidos a modo de respuesta. Ella no se desalienta con facilidad. Nunca charlamos mientras comemos, no es nuestro estilo, y sin embargo esta mañana se siente habladora, una mujer distinta con costumbres distintas que la hacen imprevisible. ¿Acaso cree que su infidelidad la acerca a nosotros?
—Os he comprado brownies —nos dice sonriente.
Yo asiento con la cabeza mientras me concentro en un lenguado meunière que flota en mantequilla.
Nando hace redoblar las manos sobre la mesa con énfasis.
—¡Bien! Tengo un hambre de toro —exclama.
Tiene la marca de un chupetón rojo como una fresa. Mi madre ríe y lo mira con cariño. Luego acerca su mano a mi cabeza para acariciarme el pelo y yo esquivo su gesto.
Nando me mira sorprendido. La mano de mi madre queda suspendida en el aire los segundos suficientes para que la transformación se dé. Ella ha vuelto a ser la misma de siempre y yo estoy comenzando a reaccionar a lo que he visto esa noche.
—No hagas eso —me dice.
—Pues no me toques el pelo —contesto sin levantar la vista del plato.
Nando chasquea la lengua disgustado y arremete contra el pedazo de carne que se está tomando para dominarse. No sabe comer pescado sin pincharse y es carnívoro por naturaleza.
—¿No lo pasaste bien anoche? ¿No estuvo bien la fiesta? —me pregunta ella intentando hacer una floja imitación de la que era hace unos segundos, dulce y suave; pero su voz tiene los bordes afilados del hielo.
—La fiesta estuvo fenomenal. De hecho ayer todo el mundo estuvo de fiesta —contesto sin mirarla, aún no me siento tan valiente.
Lo que acabo de decirle me aterra y trato de que mi voz no tiemble.
Ella entorna los ojos como si tratara de encajar algo en su cabeza. Toda la luz de la habitación brilla en sus pupilas con fiereza y a pesar de todo me doy cuenta de que no tiene ni idea de lo que estoy hablando. Yo estoy a punto de echarme a llorar.
—Déjala, mamá. Tiene el periodo —dice Nando.
Me levanto de la mesa y llevo mi plato a la basura. Tiro dentro el lenguado con toda la salsa, que cubre a churretones la basura. Hoy es el día libre de Jasmine, la interna que trabaja en casa, así que se supone que nos encargamos de meter los platos en el lavavajillas y dejar recogida la cocina.
Desafiando toda prudencia, dejo caer el plato en el fregadero y escucho cómo se parte.
Nando da un brinco en su silla. Está a punto de decirme algo. Mi madre lo detiene con un gesto. La pieza en su cabeza acaba de encajar, o al menos eso creo, porque cuando me mira hay miedo y preocupación en sus ojos, y ella no le teme a nada.
—¿Has dormido en casa de Lucía, verdad? —me pregunta.
No me molesto en contestar. Subo a mi dormitorio dejando una estela de furia a mi paso y cierro de un portazo.
Al cabo de una media hora, Nando sube y abre la puerta de mi dormitorio con furia.
—¿Se puede saber qué hostias te pasa?
Es el defensor de la felicidad de mi madre. Sus cambios de humor le afectan como si aún estuviera unido a ella por el cordón umbilical.
—Crece de una vez —le contesto sin mirarle.
Él reacciona con unos segundos de retraso. Nunca me enfrento a él directamente, nuestras peleas se resuelven con mi huida o mi silencio.
—¡Crece tú, no te jode la cría esta!
Cierra de un portazo y escucho su voz maldiciéndome como una letanía.
No me gusta ser injusta y él no tiene la culpa, pero por una vez desearía poder compartir algo con él sin sentir que su mundo se puede desmoronar con la facilidad con que lo haría un montón de fina arena. Necesito hablar con alguien de lo que ha pasado, pero no me atrevo.
Salgo del dormitorio y camino por el pasillo dispuesta a salir de casa, a dar un paseo para poder pensar con claridad, pero cuando estoy bajando las escaleras la veo. Está al final del último tramo y me mira. Al principio no entiendo qué está haciendo, luego me doy cuenta de que debe de llevar un buen rato allí pensando, tratando de decidir si tiene que subir a hablar conmigo o no. Me mira, pero creo que no es consciente de que me ve. Me quedo muy quieta en lo alto de la escalera sin moverme. Ella parpadea un poco y me descubre. Hay algo suplicante en su mirada que no volveré a ver jamás. Algo desesperado que espera comprensión. Desde aquí arriba parece pequeña y frágil, pero me convenzo de que es solo un espejismo. No hay debilidad en ella, nunca la ha habido, sus caprichos no significan otra cosa que eso, caprichos. Está acostumbrada a conseguir lo que le da la gana.
Soy una Blancanieves atrapada en una torre que custodia esa bruja malvada, imagino, y yo conozco su secreto y su debilidad. Nunca volverá a ser tan bella como ahora, nunca volverá a tener ese poder y ella lo sabe. Desde aquí arriba descubro su edad, sus incipientes arrugas, sus ojeras que guardan bolsas de miedo bajo los ojos. Es más fácil pensar así que tratar de quererla con este dolor.
No nos decimos nada, ni siquiera hay un gesto de reconocimiento. Bajo y paso junto a ella, y no se mueve ni un milímetro.
—Voy a dar un paseo —le digo.
Cojo mi chaqueta y salgo de casa.
No volví a pensar en lo que vi, ni siquiera me permití imaginar nada. Ella sabía que la vi. Estoy segura. Pero se mantuvo intacto entre nosotras. Yo en cambio intentaba olvidar su cuerpo desnudo frente a una puerta que contenía una versión de mi madre que no conocía. Quise sentir que todo mi mundo se derrumbaba, un buen drama de adolescente, pero la sorpresa era mayor que la ira y me pregunté si en el fondo era tan fría como ella.
No hablamos de esto, ni de la noche anterior. Ya no hablaremos de nada. Ella se deslizará silenciosa a mi alrededor, buscando un resquicio por el que acercarse a mí. Yo estaré acorazada como una caja fuerte.
Mi padre volvió de viaje y ella lo abrazó como de costumbre, con la suavidad de un felino y la cortesía de una princesa.
No es esta la vida que yo había planeado, tampoco sé si es la vida que había planeado ella. Nando y mi padre estaban a salvo aún, mientras mi madre y yo camináramos juntas y solas en medio de este desierto. Necesito a Chiara, me digo, necesito ir a buscarla.

27 comentarios:

  1. ¿Cuando vais a hacer de Chiara? :( La teneis olvidada a la pobre jajajaja

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    1. Hay no te pases wey, esta re-corto y chiara ni aparece. >:( jajajajajaja me da felicidad que alfin la madre de chiara se vea debil.

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  2. Me gusta mucho como nos permiten conocer poco a poco a cada personaje y se mantiene el interés entre cada encuentro de Elisa y Chiara, en fin me ¡encanta! leer la novela.

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  3. Encontré este blog el jueves pasado y en un dia me leí todos los capítulos, me encanta y no podia esperar al siguiente!! Muchos éxitos, saludos desde Córdoba Argentina!!

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    1. Me pasó algo muy parecido a vos Sofi!! También soy argentina, pero de la prov de Buenos Aires y hace un par de semanas encontré el blog y me leí los capítulos así medio que de un tirón... Es muy interesante la historia. Saludos!!

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  4. :-D Ya quiero leer el proximo capitulo :-D

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  5. Me encanta como escriben y hacen que uno se envuelva en los sentimientos de cada personaje, la verdad no sabría que hacer si veo a mi mama o mi papa siendo infiel, creo que no seria una persona tan calmada.

    Gracias por brindarnos un capitulo tan maravilloso.

    Saludos desde Colombia, Marcela

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  6. Estaba esperando muy ansiosa el nuevo capitulo!!!!
    Emm no se si han notado que pusieron mal el capitulo, este no seria el 42?
    Saludos!!!

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  7. ¡Tienes razón! ¡Gracias por avisar! lo acabo de corregir.
    Un abrazo.
    Victoria.

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  8. Gracias a todos vuestros comentarios y a vuestros ánimos, cada semana nos gusta más sacar un capítulo nuevo. Por mí escribiría dos semanales, pero no me da el tiempo.
    Un saludo a todos.
    Victoria

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  9. Uff siento que llegue tarde a este compromiso, recien lo acabo de leer y como siempre estupendo, tanto asi q por lo q veo Elisa finalmente buscara a Chiara, eso quiere decir q en el prox capítulo, las dos?! Super!!!

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  10. Me encanta la historia!!! La espera para el proximo me sera eterna...

    Exito, chicas! Estan haciendo un gran trabajo con todo esto <3.

    G.

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  11. Eso eso, nada como Chiara para levantar los animos, aunque las dos tienen sus lios propios mas los que ya tienen juntas :/

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  12. Me gusta mucho tu historia y de corazón deseo que la editorial decida publicarla aunque esto signifique que ta no será gratis y tengamos que esperar para leerla completa. Mucho éxito y buena vibra.

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    1. Muchas gracias por la historia muy emocionante la verdad! Miles de éxitos con la editorial!

      Xio disculpa la pregunta, pero de dónde eres?
      Es que ese buena vibra me suena algo familiar ;)

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    2. Hola, soy de México y tu?

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    3. Con razón, tengo unos amigos Mexicanos. Sabía que lo había escuchado en algún lado.

      Yo soy de más abajo en el mapa: Costa Rica! Un placer. (:

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  13. El personaje Elisa, sin Chiara es aburrido... logicamente es solo lo que yo opino... felicidades por lo de la editorial, exito!

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    1. Vaya, pues ya lo siento. Gracias por las felicitaciones, de todos modos.

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  14. Pues a mi me cae mejor Elisa y yo no opino que sea aburrido, de hecho es muy interesante ese personaje, aparentemente tenía un mundo perfecto y ahora esta pasando por demasiados cambios, se a asomado a una realidad que no sabes el impacto que golpea a su propia "realidad"

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  15. En mi humilde opinión me gustaría que se centrara más en la relación de Elisa y chiara

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    1. Paciencia, que si no las quemaremos…:) todo llegará.
      Gracias por tu opinión y un abrazo.
      Victoria

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  16. Cuando saldrá el nuevo??

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  17. Esta tarde.
    ¡Un saludo y espero que lo disfrutes!
    Victoria

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  18. ¿Y el nuevo capítulo?

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  19. por qué no salió todavía? :(

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